La artrosis de rodilla es muy incapacitante y dolorosa

La artrosis de rodilla es muy incapacitante y dolorosa QUIRÓNSALUD

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La radioterapia a pequeñas dosis que combate el dolor crónico de las articulaciones

Este tratamiento indoloro proporciona un gran alivio y devuelve la movilidad a quienes llevan tiempo conviviendo con el dolor

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La radioterapia es una palabra que automáticamente se suele asociar con el tratamiento del cáncer. Sin embargo, existe otra manera de usar este tratamiento en las enfermedades osteoarticulares y tendinosas, empleando dosis muy bajas en las que no buscan eliminar células tumorales, sino aliviar molestias y mejorar la calidad de vida.

Estas dosis son tan pequeñas que se podrían comparar con la cantidad de radiación que una persona recibe al hacerse un TAC o una radiografía de rutina. Estas dosis bajas tienen un efecto antiinflamatorio, y como consecuencia van a eliminar o mejorar el dolor y la rigidez que provoca esa inflamación en articulaciones, tendones y músculos. Esto va a mejorar de forma importante la calidad de vida de los pacientes.

Una técnica novedosa que da resultado

Es un enfoque que combina la radiobiología con la simplicidad de un tratamiento no invasivo: en pocas sesiones, muchas personas notan que el dolor disminuye, la movilidad mejora y las actividades cotidianas, que antes eran difíciles, vuelven a ser posibles. Además, como el tratamiento es indoloro y seguro, puede aplicarse incluso en personas mayores o en aquellos que ya han probado otros tratamientos sin resultados.

Este tipo de tratamiento es seguro, eficaz e indoloro. “No sustituye otros tratamientos, pero está indicado en personas que no han respondido a los tratamientos convencionales (analgésicos, fisioterapia o infiltraciones, etc.). El objetivo del tratamiento es eliminar o mejorar mucho el cuadro de dolor, y recuperar la funcionalidad (movilidad) para recuperar la calidad de vida”, asegura el doctor José Pardo, jefe del Servicio de Radioterapia del Hospital Universitari General de Catalunya (HUGC).

José Pardo, jefe del Servicio de Radioterapia del Hospital Universitari General de Catalunya (HUGC)

José Pardo, jefe del Servicio de Radioterapia del Hospital Universitari General de Catalunya (HUGC) QUIRÓNSALUD

¿Quién puede recibirlo?

El dolor osteoarticular puede aparecer en cualquier articulación, pero es más común en rodillas, caderas, manos y espalda baja. Suelen ser personas mayores de 40 o 50 años que llevan meses o años con molestias que limitan actividades básicas como caminar, levantarse o dormir cómodamente. Entre los problemas más frecuentes están la artrosis, artritis, trocanteritis, epicondilitis, fascitis plantar, tendinitis o bursitis.

Este tratamiento se recomienda especialmente cuando otros métodos no han funcionado. Los pacientes son visitados previamente por un especialista en Traumatología, Reumatología o Rehabilitación quien los valorará y remitirá al servicio de Radioterapia. "En nuestro centro, la valoración e indicación del tratamiento y los controles posteriores se efectúan de forma multidisciplinar", explica el Dr. Pardo.

¿Cómo se aplica?

La radioterapia de bajas dosis se da en pocas sesiones, normalmente entre seis y diez, a días alternos. Cada sesión dura entre 5 y 15 minutos es indolora y no interfiere con la vida diaria. Muchas personas empiezan a notar mejoría a partir de la tercera o cuarta sesión. En el caso de que el paciente no mejore, o lo haga solo parcialmente, se administra un segundo tratamiento dos meses después.

Además, permite reducir la cantidad de analgésicos o antiinflamatorios y, poco a poco, recuperar la movilidad y la independencia en actividades cotidianas. Puede combinarse con ejercicios suaves como caminar, nadar, Pilates dirigido o ejercicios de fuerza sin impacto, siempre bajo supervisión médica.

Resultados que cambian la vida

La experiencia muestra que entre el 70% y el 85% de los pacientes mejoran su dolor y funcionalidad. Un porcentaje significativo incluso recupera movilidad total y logra reducir casi por completo las molestias. Este es el objetivo fundamental del tratamiento, mejorar la calidad de vida, comenta el doctor Pardo.

Con esta técnica, la radioterapia deja de ser solo un tratamiento oncológico y se convierte en una alternativa útil, sencilla y segura para mejorar la vida de quienes padecen este tipo de patologías que pueden repercutir de forma muy importante en la calidad de vida.

Respaldo internacional

Este tipo de radioterapia se ha usado en países como Alemania, Reino Unido o Suiza durante más de 50 años, sin que se hayan descrito efectos secundarios relevantes. Allí, miles de pacientes con dolor agudo o crónico en rodillas, hombros, caderas o pies han encontrado alivio cuando otros tratamientos no funcionaron. En muchos casos, entre el 70% y el 85% notan mejoría y un porcentaje importante llega a una remisión casi completa del dolor.

Incluso en Estados Unidos, algunos estudios calculan que millones de personas podrían beneficiarse de este enfoque, sobre todo quienes no responden a medicación, fisioterapia o infiltraciones.