Cliente quejándose de un plato en un restaurante

Cliente quejándose de un plato en un restaurante CG

Gastronomía

Sofía (33), camarera: "Trabajaba 48 horas semanales con horario partido por un salario de 1.200 euros mensuales"

La trabajadora, madre de dos hijos, abandonó una cafetería de Almería tras apenas una semana

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La precariedad laboral en la hostelería vuelve a estar en el centro del debate. Sofía Chaves, camarera de 33 años y madre de dos hijos, ha denunciado públicamente las condiciones que sufrió trabajando en una cafetería de Roquetas de Mar (Almería).

Su experiencia duró apenas una semana, tiempo suficiente para decidir abandonar el empleo. Según explicó a NoticiasTrabajo en septiembre de 2025, las condiciones prometidas durante la entrevista no coincidían con las que encontró.

Jornadas interminables

"Me dijeron que sería una jornada semanal de 40 horas, pero acabé trabajando 48", aseguró. La trabajadora cobraba 1.200 euros netos mensuales y tenía que cumplir un horario partido que dificultaba su vida personal.

Su jornada comenzaba a las 9:00 horas de la mañana hasta las 22:00 horas, con una pausa de cinco horas por la tarde. Esta distribución también afectaba al descanso entre jornadas.

Horarios sin margen

Sofía denunció que recibía los horarios el domingo por la tarde, justo antes de comenzar la semana laboral. La planificación se hacía mediante un cuaderno que después compartía la encargada.

Esta situación impedía organizar sus responsabilidades familiares. Además, aseguró que debía acudir al establecimiento fuera de su horario habitual cuando sus superiores se lo exigían. "No podía protestar, ni muchísimo menos", lamentó.

Descansos cuestionados

Otra de las acusaciones afecta al registro de jornada. Según su testimonio, los empleados firmaban hojas donde constaban dos días libres semanales, aunque realmente solo disfrutaban de uno.

El Estatuto de los Trabajadores establece un descanso mínimo de doce horas entre jornadas y un día y medio semanal, acumulable en determinados periodos. También exige cinco días de preaviso cuando se aplica una distribución irregular de la jornada.

El impacto familiar

Las consecuencias fueron más allá del cansancio. "Soy madre separada con dos niños", explicó Sofía, que tenía que recurrir a su madre para cuidar de ellos porque regresaba a casa a las diez y media de la noche.

También aseguró haber sufrido ansiedad y dolores de estómago por el ambiente laboral. "El trato era horrible", afirmó, recordando situaciones incómodas incluso delante de los clientes.

La empresa responde

Tras publicar su experiencia en redes sociales, otra antigua empleada contactó con Sofía para relatar episodios similares, según explicó la camarera. La joven manifestó entonces su intención de acudir a la Inspección de Trabajo.

La propietaria del establecimiento, consultada por NoticiasTrabajo, rechazó las acusaciones. "La extrabajadora miente", sostuvo, cuestionando que pudiera valorar el funcionamiento del negocio después de seis días.

Una denuncia que abre debate

La responsable calificó la polémica de "pataleta infantil" y defendió la trayectoria de su cafetería, abierta desde hacía más de veinte años. No consta en la información consultada una resolución administrativa que acredite las infracciones denunciadas.

El Ministerio de Trabajo recuerda que el registro horario debe reflejar la jornada real, aunque su cumplimentación en papel no constituye por sí sola una infracción. La controversia vuelve a plantear una cuestión fundamental: que los derechos laborales se respeten, también en los empleos de corta duración.