Gemma Hortet, dietista holística, especializada en nutrición energética y vitalidad

Gemma Hortet, dietista holística, especializada en nutrición energética y vitalidad

Gastronomía

Gemma Hortet, nutricionista: “Estamos dejando en manos de la industria alimentaria nuestra salud, y eso es muy peligroso"

La experta advierte en 'El poder del tupper. Medicina y placer para cada día' del valor de una buena alimentación

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“La gente todavía no entiende lo importante que es comer bien”. Gemma Hortet lo repite casi como un mantra. Nutricionista, dietista holística y antropóloga, lleva más de una década dedicada exclusivamente a la nutrición.

Su último libro, El poder del tupper (Libros Cúpula), nace de esa convicción. Pero comer bien no es una cuestión de modas ni de suplementos. Una dieta saludable requiere compromiso y esfuerzo porque la clave reside en una buena planificación y en recuperar el hábito de cocinar.

Gemma trabajaba en el ámbito de la educación social antes de decidir formarse como nutricionista, dietista holística, en medicina china y también en psiconeuroinmunoendocrinología. “Me interesaba todo lo referente a la conexión entre cuerpo y mente”, cuenta a Mujeres en Crónica.

Su interés tenía además un trasfondo muy personal. Llevaba años sufriendo problemas digestivos, fatiga y dolores de espalda. Recuerda que su madre le decía: “Hija, es que siempre estás cansada”. Y era verdad, a pesar de que comía, en teoría, super sano: mucha fruta y verdura, carne y pescado a la plancha. “No entendía nada”.

“Entender mi constitución me cambió el paradigma”

La respuesta llegó mientras estudiaba medicina china. Fue entonces cuando descubrió que tenía una 'constitución yin', una constitución de metabolismo lento que tiende a enfriarse y que necesita más cocciones lentas que ensaladas. “Necesitaba chup chup. Entender eso me cambió el paradigma. Comprendí que para cuidarme, para estar bien, tenía que empezar a tomar guisos de carne, lentejas, caldos, los platos de cuchara de toda la vida que mi madre ya hacía y que yo había apartado de mi dieta, en parte por la tendencia dietética de aquella época”.

A partir de ahí, dice, su energía cambió radicalmente. “Te puedo asegurar que ahora, con 53 años, tengo mucha más energía que cuando tenía 20”. De aquella revelación nació su primer libro, Alimenta tu vitalidad. El segundo, en cambio, es fruto de la experiencia en su consulta.

“La gente no tiene ni idea de cómo hervir un brócoli”

Gemma Hortet diseñaba dietas personalizadas, daba a sus pacientes el recetario, la organización semanal de los menús, les proporcionaba todo lo necesario para una alimentación adecuada. Aún así, algo fallaba.

“Me di cuenta de que no sabían hacer lo básico. No sabían comprar, planificar y organizar la compra, qué se puede congelar y qué no… La gente no sabe ni cocinar un brócoli. Imagínate plasmar eso en un recipiente para llevar al trabajo. Mi consulta siempre terminaba siendo una clase de nutrición en vez de centrarme en la parte de dietoterapia, de adaptación individualizada”, explica.

Fue entonces cuando vio necesario escribir El poder del tupper. Medicina y placer para cada día, un manual que aborda todas estas cuestiones básicas pero esenciales “para que cualquier persona pueda empezar a comer bien”. Desde qué son los carbohidratos, las proteínas o las grasas, hasta donde comprar cada producto, qué corte de carne conviene a cada receta para aprovechar todos sus nutrientes o de qué material deben ser los tuppers y recipientes para evitar los disruptores endocrinos.

Portada de 'El poder del tupper'

Portada de 'El poder del tupper'

No es un libro de recetas pero incluye menús semanales de temporada para todo tipo de dietas, y también lo que llama “despensa de emergencia”. Una suerte de fondo de armario con legumbres en bote de cristal, verduras congeladas, huevos, conservas y caldos de calidad, fideos, arroz o quinoa, preferiblemente integrales. Ingredientes con los que en cinco minutos puedes montar un plato espectacular.

Los tres principios del “tupper ideal”

La fórmula del tupper ideal descansa sobre tres principios. “Primero, comer alimentos reales. Si quieres comer carne, compra una pieza de carne, no sustitutos como los nuggets de pollo. Segundo, que sean de temporada, y no solo porque sean más económicos, sino porque la naturaleza da en cada momento del año lo que necesitamos. El invierno da coles y en invierno hay que comer coles. Estamos tan acostumbrados a encontrar de todo todo el año que si no tenemos variedad nos aburrimos ¡Maduremos de una vez! Dejemos de infantilizar la alimentación. Y tercero, cocinar. Ahí está la clave”.

Y ¿cómo sería ese tupper ideal? Según Gemma, debe tener una buena cantidad de verdura verde, carbohidratos para una energía sostenida –cereales integrales, legumbres, tubérculos o verduras almidonadas– y proteína animal o vegetal siempre de calidad. Como aliño, aceite de oliva virgen extra y un puñado de frutos para darle un toque crujiente. “Eso es medicina y placer”. La receta es bien sencilla. El problema es el orden de importancia que damos a ciertas cosas.

Precocinados, inflación silenciosa y disruptores endocrinos

“La gente encuentra tiempo para aquello que le da valor. Ahora está de moda el skincare o ir al gimnasio y saca tiempo para ello”. Sin embargo hemos dejado de ir al mercado, hemos dejado de cocinar que es la medicina del día a día, es invertir en salud y calidad de vida. “La gente todavía no entiende lo importante que es comer bien”.

Con todo el mundo fuera de casa y sin ganas, ni intención, de cocinar, la industria alimentaria ha encontrado una excelente oportunidad de negocio. “Se lo hemos puesto en bandeja. Ahora, prácticamente, todos los supermercados tienen zona de preparados con mesas, sillas y hasta espacio de cafetería. Acabarán desapareciendo los restaurantes de menú del día porque no pueden competir con platos a cuatro o cinco euros”.

Para Gemma Hortet, una alimentción saludable es la medicina del día a día

Para Gemma Hortet, una alimentción saludable es la medicina del día a día

El problema, advierte, no es solo la mala calidad de los ingredientes que utilizan, que además favorecen la inflamación silenciosa, sino la toxicidad de los envases fabricados en cartón pero plastificados. “Todo eso está lleno de PFAS, disruptores endocrinos que interfieren directamente en nuestra salud. Imagínate además ese plástico en contacto con un alimento caliente y a veces recalentado. Hay un traspaso total y eso te lo comes. Tomar conciencia de todo eso es importante”.

Por eso su libro es, ante todo, una invitación a recuperar el valor de lo cotidiano. Entender que cocinar, planificar y comprar conscientemente no son una pérdida de tiempo sino la forma más sencilla de cuidarse. Quizá la clave está en dejar de ver la comida como un capricho y empezar a tomársela, de una vez por todas, en serio.