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El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación indica en su último informe que cada español tiró a la basura una media de 24,38 kilos de comida y bebida durante el año 2024.

Al sumar lo que se pierde en todos los hogares del país, la cifra total alcanza los 1.125 millones de kilos. Si bien este número representa el mínimo registrado desde que se empezaron a medir estas cifras en 2016, no deja de ser un problema serio por la enorme cantidad de alimentos que se echan a perder sin consumirse.

59 millones de toneladas de alimentos desperdiciados

Gran parte de la comida que se desperdicia ni siquiera llega a cocinarse. Dentro de este grupo, la fruta ocupa el primer lugar, ya que representa un 32,4 % de los alimentos que se tiran sin utilizar.

El problema no ocurre solo en España, la Comisión Europea calcula que en toda la Unión Europea se tiran alrededor de 59 millones de toneladas de alimentos al año, lo que equivale a unos 131 kilos por persona.

Las recomendaciones del chef Jordi Cruz

Ante este panorama, conocer recomendaciones para conservar mejor los alimentos, como las del cocinero Jordi Cruz con los plátanos, resulta fundamental para evitar el desperdicio.

Ciclo de vida de un plátano

Según explica el chef catalán en su cuenta de Instagram, la piel del plátano funciona como una especie de ‘semáforo’ del estado de la fruta. Cuando está verde, la pulpa tiene mucho almidón y es más dura. Conforme pasa el tiempo, ese almidón se convierte en azúcares como la glucosa, la fructosa y la sacarosa, lo que hace que el plátano se vuelva más blando, dulce y aromático. El color amarillo marca el momento óptimo para comerlo fresco, mientras que las manchas marrones avisan de que tiene más azúcar y es ideal para usarlo en postres.

Controlar la maduración del plátano

A diferencia de lo que ocurre con otras frutas, con el plátano se puede controlar la velocidad a la que se madura. Esto se debe al etileno, un gas natural que producen frutas como el plátano, la manzana, el aguacate o el tomate y que acelera la maduración.

El plátano suelta este gas principalmente por el pedúnculo, que es la parte por la que el fruto se une al racimo. Por esta razón, Jordi Cruz aconseja tapar esa zona con un poco de papel film o de aluminio. De esta forma, se libera menos gas al aire y la fruta tarda más en cambiar de color y textura.

Si se prefiere lograr el efecto contrario y hacer que un plátano verde madure más rápido, basta con dejar la punta al aire para que el gas salga sin obstáculos. También ayuda poner el plátano al lado de otras frutas que suelten mucho etileno, como manzanas o aguacates maduros.

Plátanos en la nevera ¿sí o no?

Respecto al polémico tema de los plátanos en la nevera, el cocinero señala que guardar un plátano verde en la nevera es un error habitual. El frío corta el proceso natural de maduración y cambia la textura de la pulpa, haciendo que quede granulosa y poco agradable.

Plátanos

Sin embargo, si el plátano ya está amarillo y en su punto, meterlo en la nevera ayuda a conservar la pulpa fresca durante más días. Aunque la piel se vuelva oscura o completamente negra por el frío, el interior sigue estando firme y perfecto para comer.

Congelar los plátanos

Por último, cuando los plátanos están muy maduros y no se van a comer pronto, el chef sugiere congelarlos para no tirarlos. Lo más sencillo es quitarles la piel, cortarlos en pedazos y guardarlos en una bolsa dentro del congelador. Tener el plátano ya pelado y troceado resulta muy cómodo para la cocina, ya que se puede batir directamente para preparar bizcochos, batidos o helados caseros sin tener que esperar a que se descongele del todo.