Jesús Soriano

Jesús Soriano INSTAGRAM

Gastronomía

Jesús Soriano, camarero: "Trabajaba 12 horas diarias, cobrando 900 euros mensuales y sin descansos semanales"

Los testimonios difundidos ponen el foco en una realidad laboral que sigue generando polémica

Otras noticias: El restaurante donde para a comer Úrsula Corberó: ceviche de gambas, osobuco y mató de boniato en un espacio vintage

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Trabajar 12 horas diarias, cobrar 900 euros mensuales o acumular meses sin recibir el salario. Son algunas de las situaciones denunciadas por trabajadores de la hostelería a través de @Soycamarero, la cuenta gestionada por Jesús Soriano, que lleva años dando visibilidad a los abusos laborales del sector.

Soriano, que trabajó 18 años como camarero, asegura que recibe numerosos testimonios sobre condiciones precarias. "Desgraciadamente no tengo que inventarme nada, porque no hace falta", sostiene. Entre las denuncias figuran jornadas excesivas, horas extraordinarias sin compensar y contratos que no reflejan el tiempo realmente trabajado.

Un caso indignante

Uno de los testimonios difundidos relata la situación de un camarero que llevaba dos meses sin cobrar. Según las capturas de WhatsApp compartidas, su jefe justificaba el impago porque el empleado había faltado varios días por motivos personales y médicos.

"Tu obligación es estar aquí de lunes a domingo de 11 h a 11 h", afirmaba supuestamente el empleador. El trabajador había sufrido una lesión en un tendón y también necesitaba desplazarse a Madrid para atender a su padre, enfermo de cáncer terminal, según explicó a Soriano.

La presión de las redes

El caso alcanzó millones de visualizaciones y provocó numerosas críticas. Posteriormente, el afectado comunicó a Soriano que la familia del empresario había reconocido la situación y que recibiría el dinero pendiente.

Sin embargo, el testimonio permaneció anónimo y no se identificó al establecimiento. Por tanto, las conversaciones difundidas no permiten verificar de manera independiente todos los hechos denunciados ni acreditar el desenlace del conflicto.

Jornadas sin descanso

Las denuncias no se limitan a un caso. Soriano, también, ha difundido ofertas que plantean jornadas de diez y doce horas, sin descansos semanales y con salarios que no corresponden al tiempo de trabajo exigido.

El Estatuto de los Trabajadores establece una jornada ordinaria máxima de 40 horas semanales de promedio anual. También reconoce descansos mínimos y obliga a pagar o compensar las horas extraordinarias conforme a la normativa.

Los salarios, bajo mínimos

La precariedad salarial tiene reflejo en las estadísticas oficiales. Según el Instituto Nacional de Estadística, la hostelería registró el salario medio anual más bajo de todas las actividades económicas en 2024, con 17.653 euros.

Además, el salario mínimo interprofesional de 2026 se sitúa en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas. Esta cuantía constituye el mínimo legal para una jornada completa, sin perjuicio de las remuneraciones superiores que establezcan los convenios colectivos.

El debate del sector

Desde CCOO Servicios, Marcos Gutiérrez ha denunciado la existencia de empresarios que consideran las malas condiciones laborales parte habitual del negocio. El sindicato distingue entre compañías que respetan los convenios y establecimientos donde persisten los incumplimientos.

Esta situación alimenta el debate sobre la falta de camareros. Frente a las quejas empresariales por las dificultades para contratar, trabajadores y sindicatos reclaman mejores salarios, jornadas razonables y garantías laborales.

Una cuestión pendiente

La Inspección de Trabajo dispone de un canal para comunicar irregularidades relacionadas con salarios, contratos y jornadas superiores a las pactadas. Estas prácticas pueden motivar actuaciones inspectoras.

El problema trasciende las denuncias difundidas en redes. La hostelería necesita trabajadores, pero también condiciones que permitan desarrollar una vida digna. Porque la falta de personal no puede servir de excusa para normalizar el incumplimiento de los derechos laborales.