Alimentos cocinándose en la sartén

Alimentos cocinándose en la sartén CG

Gastronomía

Los expertos coinciden: "El mejor truco de cocina es colocar un cubito de hielo en la sartén para saber si la temperatura es la correcta"

Un sencillo gesto permite comprobar la temperatura de la sartén y evitar uno de los errores más habituales al preparar los alimentos

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Los trucos de cocina son grandes aliados para conseguir platos más sabrosos sin complicarse demasiado. Desde lograr que una pechuga de pollo quede jugosa hasta preparar unos champiñones perfectamente dorados, existen pequeños gestos que pueden marcar la diferencia en el resultado final.

Sin embargo, hay un detalle que suele pasar inadvertido: la temperatura de la sartén. Introducir los ingredientes antes de que alcance el calor necesario puede arruinar su textura. Por suerte, existe un sencillo truco con hielo que ayuda a comprobar cuándo está preparada para cocinar.

Un error muy habitual

Cuando una sartén no está suficientemente caliente, algunos alimentos comienzan a liberar agua antes de dorarse. Esto provoca que se cuezan en su propio líquido en lugar de desarrollar esa superficie tostada que resulta tan apetecible.

Los champiñones son un buen ejemplo. Si se introducen en una sartén poco caliente y demasiado llena, pueden terminar blandos y húmedos. Algo parecido ocurre con determinadas carnes, que necesitan una temperatura adecuada para conseguir un buen dorado exterior.

El secreto está en el agua

Para comprobar si una sartén de acero inoxidable ha alcanzado una temperatura elevada, existe un método basado en el comportamiento del agua sobre el metal caliente. Aunque algunas versiones recomiendan utilizar un cubito de hielo, resulta más prudente emplear unas pocas gotas de agua.

El procedimiento consiste en calentar la sartén a fuego medio y añadir unas gotas sobre su superficie. Si desaparecen inmediatamente, todavía no se observa el fenómeno buscado. En cambio, cuando forman pequeñas esferas que se deslizan por el metal, indican que se ha alcanzado una temperatura considerable.

¿Por qué sucede esto?

La explicación está en el llamado efecto Leidenfrost, un fenómeno físico que aparece cuando un líquido entra en contacto con una superficie mucho más caliente que su punto de ebullición. Una parte del agua se transforma rápidamente en vapor.

Ese vapor forma una fina capa que separa las gotas del metal y permite que se desplacen por la superficie. La Universidad de Bath ha estudiado este comportamiento, que también puede observarse en determinadas situaciones cotidianas, como al calentar una sartén.

No todas las sartenes sirven

Conviene recordar que este método no garantiza la temperatura ideal para todas las recetas. Algunos alimentos requieren una cocción suave, mientras que otros necesitan más calor. Además, la temperatura a la que aparece este efecto depende de las características de la superficie.

La precaución resulta especialmente importante con las sartenes antiadherentes. Algunos fabricantes desaconsejan calentarlas vacías en exceso y someterlas a cambios bruscos de temperatura. Por tanto, este truco debe reservarse para utensilios adecuados, siguiendo siempre sus instrucciones.

Un último detalle importante

Después de realizar la comprobación, hay que retirar cualquier resto de agua antes de incorporar aceite. Así se reducen las salpicaduras. Tampoco conviene introducir grandes cantidades de hielo en una sartén muy caliente, porque el contraste térmico puede deformar algunos utensilios.

Si se utilizan cubitos para otras preparaciones, también resulta fundamental mantener limpias las cubiteras y evitar su contacto con alimentos crudos. La contaminación cruzada puede trasladar microorganismos entre superficies y alimentos.