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Gastronomía

Una cocinera, sobre la mejor cena: "La pizza más saludable lleva una masa proteica formada por 1 tarrina cottage, 1 huevo mediano y 30 g de harina de avena"

Lara Ibarra explica cómo transformar uno de los platos más populares para encajarlo en una alimentación equilibrada

Otras noticias: Una cocinera, sobre el flan: "La mejor receta no se consigue añadiéndole canela, sino 800 ml de leche, 380 g de leche condensada y 5 huevos"

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Cenar pizza suele relacionarse con una comida poco saludable, pero no todas las pizzas son iguales. La dietista Lara Ibarra propone modificar sus ingredientes para convertir este plato en una opción más completa y compatible con determinados objetivos de composición corporal.

La clave no pasa por encontrar un alimento capaz de adelgazar por sí solo. Para perder grasa es necesario que, a lo largo del tiempo, exista un gasto energético superior a la energía consumida, algo que también recoge MedlinePlus en sus recomendaciones sobre pérdida de peso.

El cambio está dentro

La propuesta consiste en elaborar pizzas con ingredientes que aporten proteína, fibra y alimentos integrales. Entre las opciones pueden aparecer el queso cottage, el huevo, el yogur rico en proteínas, la avena o las harinas integrales.

Esta combinación puede ayudar además a conseguir comidas más saciantes. El Servicio Nacional de Salud británico recomienda incluir fuentes de proteína y verduras ricas en fibra en las comidas cuando se busca perder peso, precisamente porque pueden facilitar una alimentación más satisfactoria y sostenible.

No hace falta eliminarlo todo

La Organización Mundial de la Salud insiste en que una alimentación saludable debe basarse en equilibrio, moderación, adecuación y variedad, y no en la exclusión automática de determinados platos. También aconseja priorizar cereales integrales, frutas, verduras y legumbres como fuentes de carbohidratos.

El aceite de oliva también puede tener cabida en estas preparaciones. La OMS recomienda priorizar las grasas insaturadas frente a las saturadas y las grasas trans, dentro siempre de una alimentación ajustada a las necesidades energéticas de cada persona.

Una dieta que pueda mantenerse

El planteamiento de Ibarra pone el foco en una cuestión que suele determinar el éxito de cualquier cambio alimentario: que pueda mantenerse en el tiempo. Una dieta basada únicamente en restricciones puede resultar difícil de sostener si obliga a renunciar constantemente a los alimentos que más gustan.

Por eso, adaptar recetas conocidas puede ser una alternativa a vivir entre prohibiciones. Una pizza no convierte una dieta en saludable ni en poco saludable por sí sola: importan sus ingredientes, las cantidades, la frecuencia y, sobre todo, el conjunto de la alimentación.

Mucho más que una pizza

La propia OMS recuerda que no existe una única forma de comer de manera saludable, ya que las necesidades cambian según la edad, la actividad física y otras características individuales.

Así, la verdadera enseñanza no está en convertir la pizza en un alimento milagroso, sino en algo más sencillo: comer mejor no tiene por qué significar comer siempre lo mismo. Transformar los platos favoritos puede ser una forma de cuidarse sin que sentarse a la mesa se convierta en una renuncia constante.

Receta de la pizza

Esta es la pizza con masa proteica de queso cottage y huevo. Una alternativa sorprendente donde el queso forma parte de la propia base, logrando una textura crujiente por fuera y tierna por dentro.

Ingredientes

  • Para la masa:
  • 1 tarrina de queso cottage
  • 1 huevo mediano
  • 20-30 g de harina de avena, trigo u otra al gusto
  • Para el relleno:
  • Salsa de tomate
  • Un toque ligero de queso
  • Champiñones laminados
  • Orégano
  • Opcional: tofu jamón o maíz

Paso 1

Vierte la tarrina entera de queso cottage en un plato hondo, añade el huevo y los 20-30 gramos de harina. Mezcla bien hasta integrar todos los ingredientes.

Paso 2

Vuelca la masa sobre una bandeja de horno con papel vegetal y dale forma redondeada con una cuchara.

Paso 3

Hornea la masa sola a 200 °C durante 20 minutos (también puedes usar la airfryer) hasta que coja consistencia y se dore.

Paso 4

Saca la base, pon el tomate, el queso, los champiñones portobello y el orégano.

Paso 5

Vuelve a meter al horno durante 2 o 3 minutos extra para fundir los toppings.