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A veces llegamos a casa con el tiempo justo, pocas ganas de complicarnos la vida en la cocina y la necesidad de resolver la cena en un abrir y cerrar de ojos.

Buscar opciones nutritivas que no requieran pasar horas frente a los fogones se ha convertido en la gran prioridad del día a día, especialmente si buscamos recetas que gusten a todos en casa.

Por suerte, recurrir a los clásicos de la despensa es la solución perfecta para preparar un plato saludable, sabroso y facilísimo sin terminar sudando la camiseta. La combinación salada del jamón serrano con la textura tierna de los guisantes de bote crea un contraste irresistible que te salvará la noche unos pocos minutos.

Un sofrito aromático

Para que una conserva básica pase de ser un ingrediente aburrido a un plato de diez, el secreto está en trabajar bien el fondo.

El proceso arranca dorando en la sartén un par de dientes de ajo picados con un buen chorro de aceite de oliva, cuidando siempre que no se quemen para evitar matices amargos.

En cuanto el ajo coge color, se añade la cebolla picadita con una pizca de sal para que pochándola a fuego lento quede transparente y melosa.

Cuando la base está en su punto, entra en juego el jamón serrano en taquitos, removiendo lo justo para que empiece a soltar sus jugos grasos y llene de aroma toda la cocina.

El toque de bodega

El gran salto de calidad de esta elaboración llega con el vino blanco.

Verter un chorrito sobre el sofrito de jamón y dejar que el alcohol se evapore a fuego suave durante un par de minutos logra concentrar los sabores y crear una salsita ligera llena de personalidad.

Con la base reducida, se incorporan dos latas de verdura bien escurridas.

El truco aquí es saltear la mezcla con movimientos muy suaves para calentar los granos sin romper su forma, dejando que se impregnen de todo el sabor de la sartén durante dos o tres minutos.

Coronar con huevo

Mientras el sofrito hace su magia, se aprovecha para cocer un par de huevos en un cazo con agua hirviendo durante unos diez minutos.

Una vez listos, se enfrían, se pelan y se cortan en trozos para colocarlos justo encima de cada plato al servir.

La yema cocida mezclada con la verdura caliente aporta un punto de cremosidad increíble que redondea la preparación. En muy poco tiempo consigues una propuesta completa, económica y equilibrada sin tener que recurrir a procesados o platos precocinados.

Disfruta de la cocina práctica

Perder el miedo a combinar conservas con ingredientes frescos es la clave para mantener una alimentación variada sin dedicarle demasiado tiempo.

Con un poco de maña y un buen sofrito, es posible comer increíblemente bien cualquier día de la semana.

Prepara estos guisantes salteados en tu próxima cena y verás cómo resuelves el menú familiar con un éxito rotundo y en tiempo récord.

Ingredientes

  • 500 g de guisantes en lata
  • 150 g de jamón serrano en trocitos
  • 2 huevos (1 huevo por persona)
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 cebolla
  • 50 ml de vino blanco
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto

Paso 1

Pon a hervir abundante agua en un cazo y cuece los huevos durante 10 minutos. Una vez listos, refréscalos, pélalos y resérvalos.

Paso 2

Calienta un chorro de aceite de oliva en una sartén y añade los 2 dientes de ajo laminados. Remueve hasta que empiecen a tomar un tono dorado, con cuidado de que no se quemen.

Paso 3

Agrega la media cebolla picada a la sartén con una pizca de sal para acelerar la cocción. Rehoga a fuego medio moviendo de vez en cuando hasta que quede transparente.

Paso 4

Añade los 150 g de jamón serrano en trocitos, remueve bien y cocina unos instantes hasta que cambie de color y empiece a soltar su grasa.

Paso 5

Vierte los 50 ml de vino blanco y mantén el fuego suave removiendo constantemente hasta que el alcohol se haya evaporado por completo.

Paso 6

Añade los guisantes de las dos latas bien escurridos. Saltea o mezcla con suavidad para integrarlos con el sofrito sin romperlos, hasta que estén calientes y tiernos.

Paso 7

Sirve los guisantes salteados en los platos y coloca encima los huevos cocidos cortados por la mitad o en trozos.

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