Pastel de berenjena

Pastel de berenjena

Gastronomía

Un cocinero, sobre la berenjena: "La mejor receta se consigue con 250 g de salsa de tomate, 150 g de mozzarella, 50 g de parmesano y 2 berenjenas"

El sencillo truco con berenjena y queso para disfrutar de todo el sabor y la textura melosa de una lasaña casera pero sin usar pasta

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Hoy en día, entre la cultura del fitness y el deseo de cuidarnos un poco más, casi todos intentamos comer mejor sin complicarnos demasiado, por lo que cada vez es más común cambiar los ingredientes pesados por alternativas vegetales, que aligeren las recetas sin perder ese toque casero que tanto nos gusta.

Hay platos que parecen más contundentes de lo que realmente son, y esta combinación al horno es un claro ejemplo de ello.

A primera vista recuerda a una lasaña tradicional porque se monta cuidadosamente por capas, queda perfectamente gratinada por encima y mantiene una textura melosa en el centro, pero prescinde por completo del uso de harinas y carbohidratos.

La berenjena como base perfecta

En esta versión sin pasta, las verduras toman el protagonismo absoluto para actuar como estructura del plato.

La hortaliza hace de base, el tomate aporta jugo y acidez, mientras que el queso fundido remata ese punto cremoso que convierte la preparación en un bocado mucho más apetecible que una simple bandeja de verduras asadas.

La clave de este truco reside en cortar la hortaliza en láminas finas, preferiblemente a lo largo, para poder superponerlas como si de placas de pasta se tratase. Antes de montar el molde, conviene cocinarlas ligeramente a la plancha con un hilo de aceite o darles un toque de horno para que pierdan parte de su agua y queden suaves al paladar.

Montaje sencillo y horneado

Una vez listas las láminas vegetales, el proceso de montaje resulta sumamente ágil.

En una fuente apta para horno se alternan las capas de verdura con una buena salsa de tomate aromatizada y rodajas de queso, repitiendo la secuencia hasta llenar el recipiente.

Para rematar, se cubre la parte superior con abundante queso para gratinar que cree una costra dorada irresistible tras su paso por el horno. En apenas unos minutos de cocción se logra un plato que encaja a la perfección en cualquier dieta equilibrada sin pasar horas cocinando.

El equilibrio ideal para el menú

Añadir alternativas creativas al recetario semanal ayuda a mantener una alimentación cuidada sin caer en la monotonía.

La textura reconfortante de este gratinado permite disfrutar de un plato apetitoso y lleno de nutrientes a partes iguales.

Probar esta comida a base de berenjena y queso es el recurso definitivo para darse un capricho saludable y solucionar el menú nocturno en un abrir y cerrar de ojos.

Ingredientes

  • 2 berenjenas grandes
  • 250 g de salsa de tomate natural o sofrito
  • 150 g de queso mozzarella en lonchas o rallado
  • 50 g de queso parmesano rallado para gratinar
  • Aceite de oliva virgen extra al gusto
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra molida al gusto
  • Orégano seco al gusto

Paso 1

Lava las berenjenas y córtalas a lo largo en láminas finas de grosor uniforme.

Paso 2

Pasa las tiras de berenjena por la plancha con un chorrito de aceite de oliva o llévalas al horno unos minutos hasta que pierdan humedad y queden tiernas.

Paso 3

En una fuente para horno, coloca una primera capa de berenjenas, añade una capa de salsa de tomate, sazona y cubre con queso.

Paso 4

Repite el proceso formando varias capas hasta agotar los ingredientes y termina con una cubierta abundante de queso parmesano y orégano.

Paso 5

Hornea a 200 °C durante unos 15 minutos hasta que el queso se funda y la superficie quede bien dorada y crujiente.