Publicada

Los canelones son ese plato estrella de las abuelas que nos traslada directamente a las comidas de domingo en familia.

Aunque a primera vista parezcan laboriosos y nos dé un poco de pereza ponernos a ello, la verdad es que si aplicas un par de trucos sencillos te quedan de cine y sin pasar la mañana entera metido en la cocina.

Para solucionar el menú sin complicaciones, la abuela Conchita en su cuenta de TikTok (@Maximiliana), nos da unos consejos estupendos para aprovechar la carne que ha quedado en el frigorífico. Siguiendo sus trucos, preparar este clásico es facilísimo para marcarte un plato estupendo cuando vienen visitas a casa y quedar como un auténtico rey.

Hidratar la pasta

A la hora de comprar la pasta verás que hay dos opciones: las placas de toda la vida que hay que hervir y esas otras que basta con dejarlas en remojo unos 20 minutos.

Como confiesa la propia Conchita entre risas, "yo cojo lo rápido" y mete directamente diez placas en agua caliente para no perder tiempo.

Pero atento, porque aquí viene el primer secreto para que la receta te salga bordada. La cocinera avisa de que "no los dejes ahí que estén quietos, de vez en cuando moverlos porque si no se pegan uno con el otro y luego se rompen".

Una bechamel suave y sin grumos

El alma de un buen canelón es su salsa, y conseguir que quede cremosa no tiene ningún misterio. En una sartén con un par de cucharadas de aceite, hay que dorar bien la harina para que pierda el sabor a crudo, un paso que a la cocinera le recuerda cuando era pequeña y pegaba "sellos con harina y agua".

Conchita insiste en que hay que dejar "la harina bien tostadita, porque si no es un engrudo", y luego añadir la sal, la nuez moscada y la leche tibia sin parar de remover.

Y si por lo que sea te salen pelotillas, que no cunda el pánico: "se mete en un vaso, se pasa la batidora y queda una bechamel superfina; a los mejores cocineros les pasa".

El truco del relleno y el montaje

Para que la carne picada que tenemos en el frigorífico quede bien jugosa dentro del rollo, la cocinera echa mano de un pequeño truco.

La querida abuela desvela que poner "un par de cucharadas de esta bechamel hace que amalgame mucho mejor con la carne" a la hora de manipularla.

Luego solo necesitas una cazuela de barro, que en palabras de Conchi "va divino porque hay que fregar menos", y cubrir el fondo con un par de cucharadas de tomate frito. Extiendes las placas de pasta sobre un paño limpio, pones el relleno, enrollas con mimo y al molde.

Gratinado crujiente al horno

Con todos los canelones colocados en la cazuela, toca cubrirlos bien con el resto de la bechamel para que no se sequen durante la cocción.

Para rematar la jugada, añade una buena cantidad de queso rallado favorito por encima.

Encendemos el grill del horno a tope y metemos la cazuela solo unos minutos hasta que veas que el queso empieza a burbujear y a coger ese color dorado tan apetecible. Y listo, ya tienes la comida resuelta.

Un placer para compartir

Volver a las recetas caseras de siempre es la mejor excusa para reunirse alrededor de una buena mesa. Con un relleno sabroso y una bechamel hecha en casa, no hay quien se resista a este plato.

Preparar estos canelones te va a salvar más de un menú de fin de semana, demostrando que no hace falta complicarse la vida para disfrutar de la cocina con los tuyos.

Ingredientes

  • 10 placas de canelones
  • 300 g de carne picada guisada (de la nevera)
  • 2 cucharadas colmadas de harina de trigo
  • 500 ml de leche tibia
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas de tomate frito
  • 100 g de queso rallado para gratinar
  • Nuez moscada al gusto
  • Sal al gusto

Paso 1

Pon las diez placas de canelones en agua caliente y muévelas de vez en cuando para que no se peguen ni se rompan.

Paso 2

Calienta el aceite de oliva en la sartén y tuesta la harina de trigo a fuego medio hasta que pierda el sabor a crudo.

Paso 3

Sazona con sal y nuez moscada, y ve echando la leche tibia poco a poco sin dejar de remover (pasa la batidora si te salen grumos).

Paso 4

Añade un par de cucharadas de bechamel a la carne picada guisada y dale unas vueltas al fuego para que quede melosa.

Paso 5

Pon una base de tomate frito en la cazuela de barro, rellena las placas sobre un paño, colócalas en la fuente, cubre con bechamel, queso y gratina en el horno.

Noticias relacionadas