Calabacines rellenos

Calabacines rellenos

Gastronomía

Isabel, cocinera: "Los mejores calabacines rellenos no llevan carne picada, sino 120 g de queso cremoso, 90 g de jamón y una pizca de nuez moscada"

La clave del recetario coruñés para disfrutar de unos calabacines rellenos, jugosos y repletos de sabor mediante un procedimiento muy sencillo

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Las recetas populares de toda la vida nos recuerdan que no hace falta complicarse para comer de maravilla con lo que tenemos a mano.

Un claro ejemplo son los calabacines rellenos típicos de A Coruña, una alternativa sensacional que destaca por su practicidad.

Detrás del proyecto de La Cocina de Frabisa está Isabel Fraga Blanco, una bloguera y creadora de contenido gastronómico que divulga el valor de estas fórmulas tradicionales. Sus propuestas demuestran cómo la cocina casera sigue viva mediante técnicas accesibles para cualquier aficionado.

Piezas del mismo tamaño

El primer paso para que la elaboración salga bien pasa por escoger ejemplares con dimensiones idénticas.

Al buscar hortalizas parejas se consigue que todas alcancen el punto justo de cocción al mismo tiempo.

Antes de trocearlas conviene retirar tiras de piel con un pelador de verduras. Este pequeño gesto suaviza el bocado final y evita los matices amargos que a veces aporta la superficie exterior.

El golpe de agua caliente

Para formar las barquitas hay que vaciar el centro del vegetal empleando un sacabolas con cuidado de no perforar la base. La carne retirada durante este proceso se guarda limpia para integrarla más tarde en el guiso.

El gran secreto de los chefs está en sumergir los calabacines vacíos en una cacerola con agua hirviendo salada durante 5 minutos.

Este breve paso fija su consistencia y evita que la verdura quede blanda tras su paso por el horno.

El guiso del relleno

La pulpa rescatada se trocea fina con un cuchillo buscando mantener cierta textura.

En una sartén con un hilo de aceite de oliva virgen extra se rehoga la cebolla picada hasta que empiece a transparentar.

A esa base se le suma la carne del vegetal junto con tomate natural picado, sal, pimienta negra, orégano y un toque suave de nuez moscada. Todo se saltea a fuego medio durante un rato para fijar los aromas de las especias.

El punto salado

A continuación se añaden a la sartén el tomate frito, el jamón de york y el jamón serrano.

Al llevar embutido curado entre sus componentes hay que ir con ojo con la sal para no salar la mezcla en exceso.

Si te gusta un matiz alegre puedes agregar un pedacito de guindilla.

En caso de que el sofrito conserve bastante agua conviene escurrir un poco de jugo antes de pasar a rellenar las piezas.

Gratinado en el horno

La farsa lista se combina con una parte del queso parmesano rallado y se reparte en el hueco de cada pieza de verdura.

Una vez acomodado el guiso se cubre todo con otra capa abundante de queso para favorecer el dorado.

El cocinado final requiere tener el horno precalentado a 190 grados usando el grill y el calor inferior durante 12 minutos.

Sabrás que ha llegado el momento de sacarlos cuando veas la costra de queso bien tostada.

Al plato y a disfrutar

Nada más retirar la bandeja del calor se espolvorea un poco de perejil fresco picado por la superficie para aportar vistosidad. Lo ideal es llevarlos a la mesa bien calientes para aprovechar el queso en su punto más cremoso.

Puedes acompañar estos calabacines rellenos con una ensalada de canónigos o con el plato de brotes verdes que más te guste para completar un menú estupendo.

Ingredientes

  • 3 calabacines medianos (de tamaño similar)
  • 1/2 cebolla
  • 1 tomate picado
  • 50 g de jamón cocido picado
  • 40 g de jamón serrano picado
  • 40 g de queso parmesano rallado (o Galmesano)
  • 120 g de queso cremoso rallado (tipo Arzúa Ulloa)
  • 2 cucharadas colmadas de tomate frito
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • Pizca de orégano
  • Pizca de nuez moscada
  • Pizca de pimentón picado o chile rojo (opcional)

Paso 1

Lava los calabacines y retira parte de la piel con un pelador si prefieres evitar el matiz amargo exterior.

Paso 2

Corta las puntas y vacía el interior con ayuda de un sacabocados o sacabolas, prestando atención para no romper las bases. Reserva toda la pulpa extraída.

Paso 3

Introduce los calabacines vacíos en una olla con agua hirviendo y una pizca de sal. Cocina durante unos 5 minutos para dejarlos al dente. Pásalos por un escurridor para retirar el exceso de agua y colócalos sobre la bandeja del horno.

Paso 4

Pica finamente a cuchillo la pulpa del calabacín reservada sin llegar a triturarla. Pica también la cebolla y el tomate en dados muy pequeños.

Paso 5

En una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, pocha la cebolla a fuego medio hasta que transparente. Incorpora la pulpa del calabacín, el tomate picado, una pizca de sal, pimienta negra, orégano y nuez moscada. Cocina todo junto durante 8 minutos.

Paso 6

Agrega las dos cucharadas de tomate frito, el jamón cocido, el jamón serrano y el toque opcional de chile o pimentón.

Paso 7

Cocina un par de minutos más. Si notas que la mezcla acumula demasiado líquido, retira un poco de caldo. Añade los 40 g de parmesano y los 120 g de queso Arzúa Ulloa, mezclando bien hasta integrar.

Paso 8

Distribuye la mezcla de forma uniforme dentro de las barcas de calabacín. Cubre la superficie de cada pieza con los 120 g de queso de Tetilla rallado.

Paso 9

Gratina en el horno previamente calentado a 190 °C (con calor abajo y grill) durante unos 12 minutos o hasta que la cubierta se observe ligeramente dorada.

Paso 10

Decora con perejil fresco picado por encima y sirve de inmediato acompañado de una ensalada fresca.