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Una ensalada puede reunir verduras frescas, buenos quesos o ingredientes de primera y quedarse a medio camino por culpa del aliño. La vinagreta es la pieza que une el plato, reparte la acidez y permite que cada bocado mantenga un equilibrio parecido.

Ese pequeño detalle ha llevado a varios cocineros conocidos a explicar sus propias fórmulas. Aunque las recetas cambian, todas conceden importancia a la emulsión, el orden y la proporción para que aceite, vinagre y condimentos no funcionen como elementos separados.

El orden también cuenta

Jordi Cruz ha insistido en una secuencia concreta: primero el vinagre, después la sal y, finalmente, el aceite. El motivo es sencillo: la sal se disuelve antes de incorporar la grasa, lo que facilita que el condimento quede mejor repartido.

Su fórmula base combina 150 mililitros de aceite de oliva, 50 de vinagre, entre tres y cuatro gramos de sal y 15 mililitros de agua. Ese último ingrediente, según explica Cruz, ayuda a estabilizar la emulsión. Después pueden añadirse mostaza, miel o pimienta.

Una textura más cremosa

Samantha Vallejo-Nágera parte de una preparación distinta y concede el protagonismo a la mostaza de Dijon. Comienza con dos cucharadas y añade el aceite poco a poco mientras bate, hasta conseguir una textura cercana a una mayonesa ligera.

Después incorpora vinagre de Jerez, sal y pimienta. Para reducir la densidad utiliza un poco de agua y, cuando busca servirla especialmente fría, sustituye ese líquido por hielo. La clave está en batir mientras se incorpora el aceite, para mantener la mezcla ligada.

Mostaza y otros matices

Mario Sandoval también recurre a la mostaza, pero amplía el abanico de sabores. Su propuesta incluye aceite de oliva virgen extra, orégano, salsa Perrins y salsa de soja, además de sal y pimienta. Todo se trabaja hasta obtener un aliño bien integrado.

La receta publicada por Oh’Gar aconseja incorporar parte del aceite poco a poco mientras se emulsiona. Sandoval recomienda también dejar reposar la preparación unos minutos y volver a mezclar antes de servir para favorecer la integración de los sabores.

La fruta también entra en juego

Enrique Sánchez ha demostrado en ‘Cómetelo’ que la vinagreta admite caminos muy distintos. Canal Sur recoge, por ejemplo, una versión elaborada con fresas que combina aceite de oliva, vinagre y yogur griego, una base que aporta más cuerpo y un marcado toque afrutado.

El cocinero plantea además que esa misma idea puede adaptarse con otros frutos rojos, como frambuesas, arándanos o moras. La propuesta confirma que la vinagreta no tiene por qué limitarse a la combinación clásica de aceite, vinagre y sal.

Un aliño que cambia el plato

Las cuatro fórmulas parten de técnicas diferentes, pero apuntan a una conclusión común: el aliño merece tanta atención como el resto de los ingredientes. El orden, la proporción y la emulsión condicionan la textura y la forma en la que se reparte el sabor.

Agua, mostaza, soja, hierbas o fruta pueden transformar la receta sin romper su lógica. Una buena ensalada no termina al cortar las verduras ni al colocarlas en el plato. Termina cuando el aliño consigue unirlas y dar sentido al conjunto.