Oriol cocinero y las mejores patatas al ajillo

Oriol cocinero y las mejores patatas al ajillo

Gastronomía

Oriol, cocinero: "La mejor salsa para las patatas al ajillo se consigue con 8 dientes de ajo, 1 puñadito de avellanas y 2 cucharaditas de comino"

La fórmula tradicional de Oriol para lograr un guiso meloso con el toque crujiente con los frutos secos

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El cocinero Oriol ha revelado el secreto para transformar una elaboración de patatas al ajillo en una experiencia gastronómica llena de aroma y melosidad.

Su propuesta demuestra cómo unos ingredientes básicos pueden convertirse en un plato reconfortante capaz de perdurar en la memoria.

La clave de este plato radica en el uso de una picada tradicional que trabe la salsa y aporte un contraste inolvidable en el paladar.

Esta técnica consigue que cada cucharada resulte sabrosa sin necesidad de recurrir a la freidora.

La selección de tubérculos

El punto de partida para lograr unas excelentes patatas al ajillo consiste en pelar los tubérculos medianos y cortarlos en rodajas del grosor de un dedo.

Mantener un corte uniforme garantiza que todas las piezas se cocinen por igual durante el proceso.

Rehogar los ajos aplastados en aceite de girasol durante un par de minutos perfuma la base del salteado.

Posteriormente, se incorporan las rodajas para dorarlas por ambos lados antes de retirarlas a un plato con papel absorbente.

El marcado en sartén

Este paso previo de dorado fija la textura del ingrediente y ayuda a retirar el exceso de grasa inicial.

Es importante quitar el sobrante de aceite de la sartén antes de continuar con la fase de guisado.

Volver a colocar el producto en la sartén limpia permite que reciba el caldo de pollo caliente directamente.

Cubrir la preparación e iniciar una cocción a fuego medio durante 10 minutos empieza a ablandar la fibra.

El secreto de la majada

El elemento diferenciador de la propuesta consiste en preparar una picada triturada en mortero o batidora. Mezclar frutos secos con frutos aromáticos y especias crea la masa trabadora responsable del sabor final.

Procesar las avellanas, junto al pan, el perejil fresco, el comino molido, el pimentón dulce y un poco de caldo genera una pasta homogénea.

Esta combinación espesa la salsa y le otorga un matiz único y profundo.

La integración del guiso

Añadir la majada directamente a la sartén tras el primer hervor resulta indispensable para trabar el caldo. Remover con suavidad ayuda a integrar los sabores de las especias en todo el recipiente sin romper los trozos.

Mantener el hervor durante 5 minutos adicionales permite que la salsa reduzca hasta alcanzar una consistencia espesa. El almidón del tubérculo junto con la picada crea una textura aterciopelada y envolvente.

El reposo del plato

Apagar el fuego y dejar reposar el guiso durante 10 minutos antes de llevarlo a la mesa cambia por completo el resultado.

Durante este descanso, las rodajas terminan de absorber el caldo concentrado y los aromas de la mezcla.

El reposo asienta las notas de comino y ajo, equilibrando la potencia de los ingredientes. La masa queda suave y jugosa, lista para ser degustada en su punto óptimo.

Una textura inolvidable

La combinación de la salsa bien trabada con el matiz crujiente de los frutos secos transforma el bocado por completo. Este plato demuestra que la cocina tradicional sigue siendo una opción reconfortante y accesible para el día a día.

Su elaboración limpia en sartén ofrece un resultado cremoso ideal para servir como guarnición o plato principal.

La riqueza aromática de la salsa invita a disfrutar de la cocina casera sin complicaciones.

Un clásico para recordar

Preparar esta variante en casa permite revivir los sabores tradicionales de la infancia a través del paladar.

Su equilibrio entre la presencia del ajo y la suavidad del caldo convence a todo tipo de comensales.

La sencillez de los pasos y el uso de ingredientes básicos convierten a esta elaboración en un recurso indispensable en el recetario.

Puedes poner a prueba este truco de la picada hoy mismo para conseguir una salsa melosa e impecable.

Ingredientes

  • 5 patatas medianas
  • 8-10 dientes de ajo
  • 1 puñadito de avellanas
  • 1 rebanada pequeña de pan
  • 2 cucharaditas de comino
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 puñado de perejil fresco
  • Caldo de pollo
  • Aceite de girasol para dorar
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra molida al gusto

Paso 1

Pela las piezas y córtalas en rodajas de un dedo de grosor. Rehoga los ajos aplastados en aceite de girasol un par de minutos, añade la hortaliza y dora por ambos lados antes de retirar a papel absorbente.

Paso 2

Tritura en un mortero o batidora las avellanas, el pan, el perejil, el comino, el pimentón y un poco de caldo de pollo hasta obtener una mezcla homogénea.

Paso 3

Quita el exceso de aceite de la sartén, reincorpora las rodajas doradas y cubre con el caldo de pollo caliente. Cocina a fuego medio durante 10 minutos.

Paso 4

Añade la picada a la sartén, remueve para integrar bien los sabores y cocina 5 minutos más. Deja reposar el guiso 10 minutos antes de servir.