Tomates pelados

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Gastronomía

Edu, cocinero: "El mejor truco para pelar bien los tomates y sin esfuerzo no es utilizar el cuchillo, sino los palillos chinos"

Solo hace falta un utensilio habitual y aplicar una técnica sencilla sobre la piel sin someter el tomate al calor

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Pelar un tomate crudo puede convertirse en una tarea incómoda. Los peladores de hoja lisa suelen resbalar sobre una piel fina y tensa, mientras que el escaldado obliga a calentar agua y enfriar después el fruto.

La alternativa que ha popularizado el cocinero Eduardo Alemán evita ambos pasos. El chef del Restobar Las Peñas, en Ampuero (Cantabria), ha mostrado una forma de retirar la piel usando únicamente un palillo chino. La web oficial del establecimiento confirma que Alemán está al frente del negocio junto a Erika Domínguez.

Un gesto muy sencillo

La técnica consiste en pasar el palillo por toda la superficie del tomate. Hay que hacerlo con movimientos cortos, sin clavarlo y sin ejercer una presión excesiva, hasta recorrer la pieza de arriba abajo.

Después se practica un pequeño agujero en la base del tomate. Desde ese punto se levanta la piel y se tira de ella poco a poco. En la demostración difundida por Alemán, la piel se desprende en tiras amplias y sin necesidad de usar agua hirviendo.

No es cuestión de magia

El palillo no aporta ninguna propiedad especial. Lo importante es utilizar una superficie firme y roma que permita presionar y deslizarse sobre la piel sin cortarla. El mismo principio puede aplicarse con el lomo de un cuchillo.

El método resulta especialmente útil cuando se quiere conservar el tomate completamente crudo. Puede servir para preparar un gazpacho, un tomate aliñado, un sofrito o una salsa en la que se busque una textura más fina y sin restos de piel.

El método clásico sigue funcionando

El escaldado continúa siendo una alternativa habitual en cocina. Consiste en hacer un corte superficial en forma de cruz en la base, introducir el tomate unos segundos en agua hirviendo y pasarlo después a agua muy fría para facilitar el pelado.

La ventaja del truco de Alemán es que elimina esa preparación previa. No requiere olla, hielo ni espera, por lo que puede resultar práctico cuando solo hay que pelar uno o dos tomates o se quiere evitar aplicar calor al producto.

Qué aporta el tomate

Más allá de la técnica, el tomate destaca por su bajo aporte energético. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación cifra su contenido en unas 22 kilocalorías por cada 100 gramos y señala que aporta potasio, vitamina C, folatos y carotenoides.

Entre esos carotenoides sobresale el licopeno, responsable en buena medida del color rojo del tomate. Su cantidad cambia según la variedad y la maduración, por lo que no todos los tomates presentan exactamente la misma concentración.

Cocinarlo también cambia el resultado

El propio Ministerio indica que triturar o cocinar el tomate y combinarlo con aceite mejora la absorción del licopeno. Esta relación también ha sido observada en estudios clínicos recogidos en PubMed sobre el consumo de tomate cocinado con aceite de oliva.

Por eso, pelar el tomate no es siempre imprescindible, pero sí puede marcar la diferencia en determinadas recetas. Y cuando se busca una textura limpia sin encender el fuego, el truco del palillo ofrece una solución rápida que convierte una tarea pesada en un gesto de pocos segundos.