La vuelta al cole no solo devuelve los libros y los horarios. También recupera los desayunos con prisas, las comidas preparadas con antelación y la necesidad de organizar de nuevo el menú familiar. Septiembre marca el regreso a las rutinas y puede ser también un buen momento para revisar qué comen los más pequeños.
Con el regreso a las aulas, además, aumenta el contacto entre los pequeños y, por tanto, la exposición a microorganismos habituales. La alimentación no evita por sí sola estos episodios. Pero una dieta variada, junto con el descanso y la actividad física ayuda a fortalecer el sistema inmunitario.
“Comer bien es una de las mejores herramientas que tenemos para apoyar sus defensas y cuidar de su bienestar cada día.”, señala Juan Llorca, cocinero especializado en alimentación infantil.
El colaborador de Actimel, propone aprovechar esta época para recuperar hábitos sencillos. Su planteamiento parte de una idea básica: comer mejor no debería convertirse en un problema más para las familias.
Más verduras, pero con creatividad
Las verduras suelen ser uno de los alimentos que más cuesta introducir en algunos menús infantiles. Llorca propone cambiar el enfoque y hacer que estos alimentos resulten más atractivos.
No se trata solo de poner una verdura en el plato, sino que también importa cómo se presenta. Cambiar las texturas, jugar con las formas o preparar hortalizas al horno puede hacer que resulten más atractivas para los niños y acepten las nuevas opciones.
El objetivo es ampliar poco a poco la variedad de alimentos, sin convertir cada comida en una negociación. Una misma verdura puede prepararse de diferentes maneras hasta encontrar la textura o elaboración que mejor encaje con cada niño.
El sabor dulce también puede venir de la fruta
Otra de las claves está en reducir el consumo habitual de azúcares añadidos. Para ello, las frutas de temporada pueden convertirse en una alternativa sencilla para desayunos, meriendas o postres.
Plátano, pera, manzana, melocotón o uvas permiten introducir diferentes sabores y texturas, además de aportar nutrientes. Acostumbrar a los niños al sabor natural de los alimentos puede ayudar a que no dependan siempre de sabores excesivamente dulces.
Juan Llorca
Calcio y vitaminas:
El menú infantil también debe prestar atención a determinados nutrientes. El calcio es fundamental durante las etapas de crecimiento, por eso, Llorca recomienda incluir lácteos fermentados con probióticos en el menú.
Las vitaminas también juegan un papel importante. El cocinero infantil recomienda combinar fuentes variadas de calcio con vitaminas D y B6 para apoyar tanto el desarrollo óseo como el sistema inmunitario.
La vuelta al cole también puede ser una oportunidad para volver a lo básico: platos variados, menos productos con azúcares añadidos, más frutas y verduras y horarios que ayuden a los niños a comer y descansar mejor.
No se trata de buscar alimentos milagrosos ni de transformar de golpe toda la alimentación familiar. La clave está en construir una rutina saludable que pueda mantenerse durante todo el curso. Porque, cuando se trata de alimentación infantil, el resultado no depende de un ingrediente concreto, sino del conjunto de hábitos que acompañan a los niños cada día.
