Publicada

Se conocen de sobra los platos de los grandes cocineros, sus técnicas y los restaurantes donde trabajan. Menos habitual es saber qué sabores los acompañan cuando dejan los fogones. En el caso de Nandu Jubany, una memoria muy concreta conduce a su infancia.

Nacido en Monistrol de Calders en 1971, Jubany ha construido una cocina que combina tradición y mirada contemporánea. Su filosofía parte de conocer el recetario popular y respetar los orígenes gastronómicos, una idea que todavía define Can Jubany, abierto junto a Anna Orte en 1995.

Un aroma que permanece

Antes de dirigir restaurantes, Jubany fue un niño rodeado de fogones. En una entrevista centrada en los cinco sentidos, recordó el olor del gratinado de los canelones que salía de la cocina económica de la Masia del Solà.

Aquel recuerdo no era anecdótico. El cocinero explicó que le gusta distinguir los olores y relacionarlos con lugares. Sobre esos canelones llegó a señalar que la cocina está en su interior por ese motivo, una frase que ayuda a entender el peso de aquella casa en su trayectoria.

Canelones CG

Una historia familiar

La conexión tiene raíces profundas. La Masia del Solà, en Monistrol de Calders, fue fundada en 1946 por la familia Jubany. El negocio empezó con una cocina pequeña y un comedor para unas veinte personas, centrado en platos tradicionales de la cocina catalana.

Con los años, el establecimiento creció sin abandonar esa base. La propia casa explica que mantiene los platos de siempre puestos al día y que ha ampliado su actividad con comida para llevar y servicios para celebraciones, particulares y empresas.

El producto marca el ritmo

La temporalidad sigue siendo otro de sus ejes. La Masia del Solà selecciona productos en su mejor momento de maduración natural, de modo que parte de la oferta cambia según la época. Esa filosofía enlaza con la importancia que Jubany concede al producto de proximidad y temporada.

En la carta estacional figuran las colmenillas a la crema, el magret de pato con frutas asadas y foie o el rape con jamón de Jabugo, puré de patata y aceite de trufa. También aparecen canelones de pularda asada con crema de ceps y parmesano.

La Masía del Solà LAMASIADELSOLA.COM

De la memoria a la alta cocina

Aquella educación gastronómica ayuda a entender la evolución del cocinero. Can Jubany, en Calldetenes, conserva una estrella en la Guía Michelin 2026, que destaca el equilibrio entre la tradición y una cocina actual apoyada en productos catalanes.

La Masia del Solà no aparece así como un simple restaurante preferido. La relación es más íntima. Es uno de los escenarios que explican el gusto y la memoria de Jubany, además de un negocio familiar que continúa defendiendo una cocina ligada al territorio.

El origen sigue en la mesa

Los grandes cocineros también se forman como comensales, a través de aromas y platos que quedan asociados a una época. En Jubany, el gratinado de unos canelones funciona como una puerta a la infancia y como una explicación sencilla de una vocación convertida después en profesión.

Décadas más tarde, ese recuerdo sigue teniendo una dirección: Monistrol de Calders. Allí, la Masia del Solà mantiene viva una tradición familiar iniciada en 1946. Y quizá esa sea la mejor forma de entender a Jubany: antes de innovar, aprendió a recordar.