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Con las altas temperaturas, la ensalada de pasta gana terreno en muchas cocinas. Es rápida, admite ingredientes distintos y permite resolver una comida fresca sin pasar demasiado tiempo frente a los fogones.

El problema aparece cuando la receta se repite semana tras semana. Karlos Arguiñano propone un giro sencillo: cambiar el aliño para conseguir que un plato conocido parezca completamente distinto.

Un giro inesperado

La propuesta combina sandía, salsa de soja y panela. Cocina Abierta utiliza 400 gramos de sandía, 100 mililitros de soja y una cucharada de panela, además de aceite de oliva virgen extra para terminar el aderezo.

La mezcla enfrenta dos perfiles muy marcados: el dulzor de la fruta y el sabor salado de la soja. Hogarmania recoge la misma preparación como una vinagreta pensada para renovar una ensalada de pasta clásica.

La clave está en reducir

La elaboración empieza triturando la sandía. Después se pasa a un cazo, se incorporan la panela y la soja, y se cocina a fuego medio entre 20 y 30 minutos, hasta reducir el volumen aproximadamente a la mitad.

Cuando está lista, Arguiñano añade entre tres y cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Este paso ayuda a ligar el aliño y suaviza una reducción que concentra el dulzor y el punto salado.

Una ensalada sencilla

Para cuatro personas, la receta emplea 350 gramos de pasta corta, un pepino, dos tomates, 200 gramos de atún en aceite y 16 aceitunas negras sin hueso, además de cebollino y perejil.

La pasta se cuece durante el tiempo indicado por el fabricante y después se refresca. El pepino se corta fino, el tomate en dados, el atún se desmiga y las aceitunas se incorporan partidas antes de mezclarlo todo.

El aliño marca la diferencia

Arguiñano recomienda añadir primero tres cuartas partes de la vinagreta y reservar el resto para terminar el plato. Así, la pasta queda impregnada y cada ración recibe un último toque justo antes de servir.

La receta admite cambios, pero la reducción de sandía y soja es la que define el conjunto. La panela puede sustituirse por azúcar blanco, según explica el cocinero, por lo que no es imprescindible comprarla.

También importa conservarla bien

Al ser una preparación fría con ingredientes ya cocinados, conviene vigilar la conservación. AESAN recomienda no dejar alimentos cocinados fuera del frigorífico más de dos horas, o más de una si la temperatura supera los 30 grados.

El organismo aconseja guardarlos en recipientes cerrados y refrigerados. Es una precaución especialmente útil en verano, cuando una ensalada de pasta puede permanecer demasiado tiempo a temperatura ambiente.

Una forma distinta de repetir plato

La fuerza de esta receta no está en una técnica complicada, sino en cambiar una pieza concreta. Con una reducción fácil y productos habituales, Arguiñano convierte una ensalada corriente en un plato con un perfil más marcado.

El resultado ofrece una salida sencilla para comer fresco sin caer siempre en las mismas combinaciones. A veces, para renovar un plato conocido, basta con cambiar aquello que suele pasar más desapercibido: el aliño.

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