Huevos fritos

Huevos fritos CG

Gastronomía

Los cocineros coinciden: "Si añades un poco de agua en la sartén, conseguirás un huevo frito más saludable y al vapor"

Una técnica sencilla permite prepararlo de otra manera y reducir la grasa añadida, aunque el resultado tiene diferencia frente a la receta tradicional

Otras noticias: Los cocineros coinciden: "La clave para un melón con jamón más sabroso consiste en pasar la fruta por la plancha, ya que lo dora y potencia su dulzor"

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Los huevos fritos ocupan un lugar reconocible en la cocina española. Su sencillez y su facilidad para acompañar patatas, verduras o carnes los han convertido en una preparación habitual, aunque la técnica tradicional necesita añadir aceite a la sartén.

Existe una alternativa para quienes buscan reducir la grasa añadida. El ingrediente es tan básico como el agua. No permite freír el huevo en sentido estricto, pero sí cocinarlo en la sartén mediante vapor y dejar la clara cuajada con la yema más o menos líquida.

Un cambio en la sartén

La técnica consiste en calentar una sartén antiadherente, incorporar una pequeña cantidad de agua y cascar el huevo cuando el líquido esté caliente. Después se tapa para que el vapor cocine también la parte superior sin necesidad de añadir aceite.

El resultado se parece más a un huevo escalfado o cocinado al vapor que a uno frito. El NHS británico utiliza agua a fuego suave para escalfar huevos y explica que la clara puede quedar cuajada mientras la yema permanece líquida si se controla el tiempo.

Más ligero, no milagroso

La principal ventaja está en evitar la grasa incorporada durante la fritura. El huevo mantiene su valor como alimento proteico, pero el plato no suma la cantidad de aceite que absorbería durante una preparación convencional.

Eso no significa que el aceite de oliva sea un ingrediente poco saludable. La AESAN lo incluye entre las grasas recomendadas dentro de un patrón alimentario equilibrado. La diferencia está en la cantidad utilizada y, sobre todo, en el conjunto de la dieta.

El aceite no es el enemigo

La AESAN recomienda actualmente hasta cuatro huevos por semana para la población general dentro de sus orientaciones de alimentación saludable y sostenible. Por ello, no resulta correcto presentar como norma universal la idea de consumir, como mínimo, un huevo cada día.

También importa el acompañamiento. Un huevo con verduras no tiene el mismo perfil que una combinación con carnes procesadas y alimentos ricos en grasas saturadas. La valoración saludable de un plato no depende únicamente de si se cocina con agua o con aceite.

Un plato con siglos de historia

La presencia del huevo cocinado en aceite está documentada desde hace siglos. Diego Velázquez pintó en 1618 su célebre Vieja friendo huevos, conservada en la Scottish National Gallery de Edimburgo. La institución describe los huevos de la escena cocinándose en aceite caliente.

Ese testimonio permite hablar de una preparación arraigada en la España del siglo XVII, pero no demuestra que el origen pueda situarse en el año 1000 a. C. y atribuirse a los fenicios. Esa afirmación no está respaldada por las fuentes institucionales consultadas.

La diferencia está en el método

Cocinar el huevo con agua puede ser útil cuando se pretende prescindir del aceite añadido, pero cambia el resultado. La clara queda más tierna y no desarrolla los bordes dorados y crujientes característicos de una fritura.

La alternativa no es un truco milagroso ni convierte al aceite en un enemigo. Es simplemente otra técnica de cocción. Para quien busque la textura del huevo frito, el aceite de oliva sigue siendo la referencia; para quien prefiera una preparación más ligera, el agua ofrece otra posibilidad.