Con el calor, pocas combinaciones resultan tan apetecibles como el melón con jamón. Dulce, salado y refrescante, este clásico español necesita pocos ingredientes y apenas unos minutos de preparación.
Sin embargo, cortar unas tajadas y cubrirlas con jamón no siempre ofrece el mejor resultado. El grosor, las proporciones y la temperatura influyen más de lo que parece en un plato aparentemente sencillo.
El corte cambia el plato
Ana Vega propone en El Comidista sustituir las grandes tajadas por láminas finas de melón hechas con un pelador. La clave es que tengan un grosor y tamaño similares a las lonchas de jamón.
Así se consigue que ninguno de los dos ingredientes domine cada bocado. Vega también plantea utilizar aproximadamente el doble de melón que de jamón y terminar con pimienta negra y un hilo de aceite de oliva virgen extra.
La temperatura importa
Otro detalle está en el jamón. Una receta de Rodrigo de la Calle recogida por Cocina y Aficiones recomienda utilizar jamón ibérico en lonchas finas y dejarlo a temperatura ambiente antes de servirlo.
La recomendación coincide con las pautas de Cinco Jotas para sus loncheados, que aconsejan servirlos a temperatura ambiente, entre 22 y 24 ºC. De este modo, el producto llega a la mesa en mejores condiciones para apreciar sus cualidades.
El punto del melón
La fruta tampoco debe elegirse al azar. En su receta de ensalada de melón con jamón, Karlos Arguiñano recomienda utilizar un melón maduro y preparar las bolitas justo antes de servir.
El cocinero advierte de que conviene hacerlo al final para evitar que el melón pierda calidad tras el corte. También corta el jamón en tiras finas, facilitando que ambos ingredientes aparezcan juntos en cada bocado.
Un pequeño giro
Para quienes quieran apartarse ligeramente de la receta tradicional, Ana Vega propone pasar el melón por la plancha. El calor lo dora, modifica su textura y potencia su dulzor antes de colocar el jamón encima.
El secreto, por tanto, no está en complicar el plato. Un melón en su punto, un buen jamón, cortes equilibrados y la temperatura adecuada bastan para transformar uno de los entrantes más sencillos del verano y demostrar que hasta los clásicos admiten margen de mejora.
Propiedades del melón
El melón destaca especialmente por su alto contenido en agua y su bajo aporte energético. Según el Ministerio de Agricultura y la Fundación Española de la Nutrición, contiene alrededor de 92,4 gramos de agua y 28 kilocalorías por cada 100 gramos. También aporta potasio, vitamina C y folatos, además de pequeñas cantidades de fibra y otros minerales.
Su composición lo convierte en una fruta especialmente apropiada para los meses de calor, ya que contribuye a la hidratación y al aporte de vitaminas y minerales dentro de una dieta equilibrada. La AESAN recuerda que las frutas son una fuente relevante de agua, fibra, vitaminas y minerales, y recomienda priorizar su consumo en fresco. En el caso del melón, destacan sus 320 miligramos de potasio y 25 miligramos de vitamina C por cada 100 gramos.
