Guisantes con jamón

Guisantes con jamón CG

Gastronomía

Los expertos coinciden: "Los guisantes en conserva no mejoran con atún, sino con 150 g de jamón, 2 huevo cocido y 50 ml de vino blanco"

Aprende el sencillo truco para convertir unos simples guisantes en conserva en un plato lleno de sabor listo en solo 10 minutos

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Un plato saludable, sabroso y facilísimo de preparar se convierte en la solución ideal para resolver la cena en apenas 10 minutos.

El contraste entre el toque salado del jamón y el matiz dulce de los guisantes en conserva logra un resultado irresistible para toda la familia.

Esta elaboración tradicional supone una puerta de entrada perfecta para introducir el consumo de verduras entre los más pequeños de la casa. Además, resulta una opción brillante para quienes se están iniciando en el mundo de los fogones y buscan triunfar sin complicaciones.

El huevo abre la receta

Cocer los huevos en un cazo con abundante agua durante el tiempo necesario constituye el primer paso de esta preparación rápida.

Se calcula 1 huevo por persona para coronar cada ración de forma individual.

Una vez cocidos, pelar y reservar este ingrediente permite tenerlo listo justo para el momento de emplatar. La yema aportará una cremosidad deliciosa al mezclarse con el resto de componentes en el plato.

El ajo dorado da aroma

Dorar los dientes de ajo cortados en láminas en una sartén con aceite de oliva marca el punto de partida del sofrito base.

Resulta fundamental vigilar el fuego de cerca para que los cortes no lleguen a quemarse en ningún momento.

Controlar la temperatura durante esta fase evita que la preparación adquiera un sabor amargo que arruinaría la comida. Conseguir un tono dorado suave garantiza un fondo aromático impecable.

La cebolla aporta dulzura

Incorporar cebolla picada a la sartén junto al ajo dorado inicia el proceso de pochado a fuego medio. Añadir una pizca de sal ayuda a que la hortaliza suelte su agua con mayor rapidez.

Mover la mezcla de vez en cuando evita que se pegue al fondo o se tueste en exceso.

Este pochado pausado construye una base melosa sobre la que se asentará el conjunto.

El jamón suma potencia

Añadir el jamón serrano cortado en trocitos pequeños a la sartén con la cebolla pochada aporta el contrapunto salado tan característico del plato.

Remover bien permite que la chacina se cocine y libere sus jugos grasos en la base del sofrito.

Mantener la preparación al fuego unos instantes permite que los dados se doren ligeramente sin quedar demasiado duros. La combinación de grasas y aromas vegetales prepara la sartén para el siguiente paso.

El vino reduce el conjunto

Verter 50 ml de vino blanco sobre el sofrito de jamón y cebolla aporta un perfume muy especial a la elaboración.

Remover de manera constante permite que el alcohol se evapore por completo en un par de minutos.

Dejar que el líquido reduzca hasta conseguir un aspecto unificado concentra los sabores en el fondo de la sartén. Este toque de bodega eleva la calidad final de una propuesta en apariencia humilde.

La conserva ahorra tiempo

Utilizar dos latas de guisantes en conserva de 250 g cada una simplifica la tarea al máximo y reduce el cocinado a escasos minutos.

Integrar la legumbre con cuidado evita que los granos se rompan o pierdan su forma característica.

Saltear el conjunto con movimientos suaves logra que las bolitas verdes se impregnen del aceite, el vino y el jamón. En cuanto la legumbre esté tierna y caliente, el guiso estará listo para retirar del fuego.

El huevo remata la ración

Servir la mezcla caliente en platos individuales y cortar el huevo cocido justo encima redondea la presentación visual de la receta.

La combinación de la verdura salteada con la proteína cocida crea un plato único equilibrado y reconfortante.

Puedes preparar esta fácil receta con guisantes en conserva cualquier día de la semana para disfrutar de una cena económica, sabrosa y lista en un abrir y cerrar de ojos.

Receta de guisante en conserva con jamón

  • 500 g de guisantes en lata
  • 150 g de jamón serrano en trocitos
  • 2 huevos (1 huevo por persona)
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 cebolla
  • 50 ml de vino blanco
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto

Paso 1

Pon a hervir abundante agua en un cazo y cuece los huevos durante 10 minutos. Una vez listos, refréscalos, pélalos y resérvalos.

Paso 2

Calienta un chorro de aceite de oliva en una sartén y añade los 2 dientes de ajo laminados. Remueve hasta que empiecen a tomar un tono dorado, con cuidado de que no se quemen.

Paso 3

Agrega la media cebolla picada a la sartén con una pizca de sal para acelerar la cocción. Rehoga a fuego medio moviendo de vez en cuando hasta que quede transparente.

Paso 4

Añade los 150 g de jamón serrano en trocitos, remueve bien y cocina unos instantes hasta que cambie de color y empiece a soltar su grasa.

Paso 5

Vierte los 50 ml de vino blanco y mantén el fuego suave removiendo constantemente hasta que el alcohol se haya evaporado por completo.

Paso 6

Añade los guisantes de las dos latas bien escurridos. Saltea o mezcla con suavidad para integrarlos con el sofrito sin romperlos, hasta que estén calientes y tiernos.

Paso 7

Sirve los guisantes salteados en los platos y coloca encima los huevos cocidos cortados por la mitad o en trozos.