El atún con tomate es uno de los grandes clásicos de la cocina de abuela, una receta tradicional que demuestra que no hace falta recurrir al habitual tartar para sacarle el máximo partido a este maravilloso pescado azul.
Con solo un puñado de ingredientes sencillos, esta elaboración marinera resulta ideal para resolver cualquier comida o cena de forma rápida.
La clave de este plato tan socorrido radica en preparar un buen sofrito casero bien concentrado y sellar el pescado en su punto justo. Lograr que la carne quede jugosa y la salsa bien ligada garantiza una propuesta reconfortante que triunfa en cualquier época del año.
El sellado rápido
Marcar el atún a temperatura alta durante un intervalo breve resulta determinante para mantener la humedad interna.
Si el pescado se cocina en exceso durante la primera fase, la textura final se vuelve seca y dura.
Retirar el ingrediente principal de la sartén nada más dorar, la capa exterior permite continuar la receta sin sobrecocinar la pieza. Los jugos liberados en el plato de reserva deben volcarse de nuevo en la salsa para enriquecer el guiso.
La cebolla aporta dulzor natural
Pochar la hortaliza a fuego lento junto al pimiento permite extraer los azúcares del vegetal sin llegar a quemarlo.
Este fondo bien trabajado sirve de base aromática e intensifica la complejidad del conjunto culinario.
El uso del pimiento verde añade un matiz fresco indispensable que equilibrar su potencia. Cortar todos los elementos en dimensiones similares asegura una cocción uniforme y una textura agradable al paladar.
Un perfil nutricional de gran valor
El atún es uno de esos pescados azules que da gusto tener en la dieta por sus importantes beneficios para la salud.
Tiene en torno a un 12 % de grasas grasas saludables, compuestas por omega-3, que le echan una mano directa a la salud del corazón.
A nivel nutricional cuenta con una concentración proteica alta, ya que nos regala unos 23 gramos de proteína de alta calidad por cada 100 gramos de carne, llegando a superar a muchas opciones cárnicas.
También, viene cargado de vitaminas del grupo B, como la B6, la B12 o la niacina, indispensables para que el organismo rinda con energía durante el día.
Tiempos y rendimiento del plato
Llevar a cabo este guiso marinero requiere unos 45 minutos en total, repartidos entre 10 minutos de preparación previa de los ingredientes y 35 minutos de cocción en los fogones.
Esta técnica rápida permite obtener 4 porciones generosas ideales para cualquier comida.
Conservación y recalentado adecuado
Guardar los restos de la preparación en el frigorífico dentro de un recipiente hermético bien cerrado garantiza su buen estado durante un máximo de dos días.
Si prefieres congelar el guiso, se mantendrá en óptimas condiciones durante varias semanas.
Al momento de volver a calentar el plato, conviene utilizar una temperatura suave sobre los fogones para no resecar la carne. Agregar una pequeña cucharada de agua ayuda a recuperar la textura fluida de la salsa si esta ha espesado demasiado con el frío.
El equilibrio perfecto entre sabor y nutrición
Integrar este magro pescado azul en la cocina diaria permite aprovechar todas sus cualidades nutricionales sin renunciar al placer de una buena mesa.
El atún no solo aporta proteínas de alta calidad y grasas cardiosaludables a nuestro organismo, sino que se convierte en la base perfecta para elaborar guisos caseros llenos de tradición y sabor.
Ingredientes
- 600 g de atún en un trozo o en tacos grandes
- 400 g de salsa de tomate casera o tomate triturado
- 2 cebollas grandes
- 2 dientes de ajo
- Sal al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
Paso 1
Pela y pica la cebolla y los dientes de ajo en trozos muy finos para preparar la base del sofrito.
Paso 2
Verte un buen chorreón de aceite de oliva en una cazuela de barro y sofríe el ajo con la cebolla a fuego medio hasta que estén blandos y transparentes.
Paso 3
Sazona los tacos con sal e incorpóralos a la cazuela. Dora la carne por todos sus lados durante un instante breve para sellar los jugos sin secarla.
Paso 4
Añade la salsa de tomate justo cuando la pieza quede marcada por fuera.
Paso 5
Reduce la temperatura del fuego y deja cocinar el conjunto durante unos 10 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que la salsa se adhiera al fondo.
Paso 6
Rectifica el punto de sal si fuera necesario y retira la cazuela del fuego en cuanto la carne se note jugosa y el aderezo haya espesado.
Paso 7
Presenta la preparación bien caliente directamente en la propia cazuela de barro.
Acompañamientos para la mesa
Presentar esta receta con una guarnición sencilla ayuda a completar un menú para cualquier día de la semana. Unas patatas fritas en dados, un poco de arroz blanco o verduras asadas encajan sin problema.
Puedes servir este manjar recién atemperado con una buena barra de pan de corteza dura para rebañar la salsa. Con esta técnica tan accesible lograrás disfrutar de un clásico indiscutible que nunca pasa de moda.
