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El reconocido cocinero Jordi Cruz propone "una receta de verano que no puede faltar" mediante una versión "un poquito diferente" del clásico plato frío.

La clave de esta propuesta radica en incorporar melocotón y fresas a la base vegetal para lograr un contraste dulce y aromático irresistible.

Según explica el propio chef, este plato ofrece una secuencia de sabor única donde "primero notas el gazpacho y después vienen las frutas". Se trata de una alternativa accesible, económica y muy fresca que viste cualquier mesa veraniega "en un pis pás".

Selección de la fruta madura

Para la parte frutal, el experto aconseja utilizar "el melocotón que queráis", ya sea variedad amarilla, blanca, nectarina o paraguayo.

Lo verdaderamente importante es elegir "el que esté más maduro y más aromático" para aportar todo su dulzor natural al conjunto.

Respecto a las fresas, la preparación requiere que estén limpias y sin el tallo verde para sumarlas directamente al vaso triturador. Su combinación con la acidez del vinagre potencia el perfil aromático de la preparación de forma sobresaliente.

Preparación minuciosa de hortalizas

El tratamiento de los vegetales resulta fundamental para conseguir una digestión ligera y un sabor suave.

El cocinero retira siempre el germen del ajo mediante un corte vertical "para que no repita", manteniendo una cantidad mínima de este ingrediente.

En cuanto al pepino, se pela por completo y se le extraen las semillas centrales con ayuda de una cuchara. Para el pimiento, prefiere la variedad roja frente a la verde tradicional, cortando la pieza en vertical para descartar las semillas e hilos internos.

Triturado y emulsión perfecta

Toda la fruta picada y las verduras limpias se introducen en el robot de cocina junto a los elementos líquidos.

En lugar del clásico vinagre de vino, la fórmula utiliza vinagre de fruta, siendo el de manzana la opción ideal para realzar el dulzor de la elaboración.

Para la grasa, se aconseja optar por un aceite de oliva virgen extra de variedad Arbequina por ser "más delicado" al paladar. La mezcla se tritura a máxima potencia hasta obtener un texturizado "bien fino" y completamente homogéneo, destaca Jordi.

La decisión sobre el pan

El uso de miga de pan del día anterior queda como totalmente opcional según las preferencias de textura. Aunque es muy tradicional añadir entre 30 y 60 gramos para dar cuerpo, el chef prefiere no incluirlo porque la propia fruta ya otorga una consistencia ideal.

Obviar el pan permite mantener una bebida mucho más ligera y fluida sin perder untuosidad.

No obstante, si se busca un acabado más denso o tradicional, se puede incorporar la miga sin alterar el equilibrio de sabor.

Reposo y sugerencia de presentación

Una vez triturado todo el conjunto, se pasa la mezcla por un colador para eliminar cualquier rastro de piel o fibra.

Para que la preparación exprese su máximo potencial, es fundamental como lo comenta Jordi Cruz "dejarlo de un día para otro", ya que el reposo integra los sabores y acentúa el frescor.

A la hora de servir, se recomienda acompañar con pequeños dados de pan crujiente, trocitos de fruta fresca y hortalizas picadas de forma natural. Un último chorro de aceite de oliva por encima remata un gazpacho redondo, elegante y baratito.

Un plato veraniego de categoría

Dominar este tipo de detalles en el tratamiento de los ingredientes marca una diferencia enorme en el resultado final. La combinación de tomate maduro con la acidez del vinagre y la jugosidad de la fruta transforma una sopa fría cotidiana en un plato muy serio.

Puedes preparar esta sugerente versión en tu propia cocina para disfrutar de un primer plato lleno de matices, ligero y perfecto para combatir el calor.

Gazpacho al estilo Jordi Cruz

  • 700 g de tomate bien maduro
  • 500 g de fresas (limpias y sin el tallo)
  • 500 g de melocotón (cualquier tipo)
  • 100 g de pimiento rojo
  • 100 g de pepino
  • 40 g de cebolleta fresca
  • 1 diente de ajo
  • 24 a 36 g de sal
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 75 a 150 ml de vinagre de manzana
  • 1 litro de agua (mínimo, se puede añadir más para aligerar)
  • 30 a 60 g de miga de pan del día anterior (opcional)

Para la presentación del plato:

  • Unos dados de fruta fresca (melocotón y fresas)
  • Unos trocitos de hortalizas (tomate, pepino y pimiento rojo)
  • Unas piezas de pan crujiente o picatostes
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra

Paso 1

Pela los melocotones y córtalos en dados. Retira el germen interior al diente de ajo, pela el pepino extraendo las semillas con una cuchara y limpia el pimiento rojo para usar solo la carne.

Paso 2

Añade al vaso el tomate, las fresas, el melocotón, el pimiento rojo, el pepino, la cebolleta y el ajo.

Paso 3

Añade la sal, el aceite de oliva, el vinagre de manzana y el agua. Si prefieres un acabado con más cuerpo, suma en este momento la miga de pan opcional.

Paso 4

Procesa todos los ingredientes hasta obtener una crema muy fina, homogénea y bien emulsionada. Tómate tu tiempo en este paso para lograr un acabado perfecto.

Paso 5

Pasa la mezcla por un colador fino o chino. Así eliminarás cualquier resto de pieles o semillas y conseguirás una textura aterciopelada.

Paso 6

Reserva en la nevera hasta que esté bien frío. Prepara el plato con unas horas de antelación o de un día para otro para potenciar los sabores y lograr el equilibrio ideal.

Paso 7

Sirve en cuencos o vasos individuales. Añade por encima los dados de fruta, los trocitos de hortalizas, algunos picatostes y un hilo de aceite de oliva virgen extra.

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