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Las fórmulas tradicionales del recetario popular demuestran que es posible preparar platos excelentes utilizando ingredientes cotidianos.

Es el caso de los calabacines rellenos al modo de A Coruña, una técnica que los cocineros destacan por su enorme sencillez y versatilidad.

Los expertos afirman que este plato es ideal para aprovechar los restos de la nevera, admitiendo numerosas variantes según los ingredientes disponibles en el hogar, convirtiéndose en una opción perfecta para la cocina de aprovechamiento.

La importancia de elegir piezas similares

A la hora de seleccionar las hortalizas, los cocineros coinciden en que resulta fundamental elegir ejemplares de tamaño muy parecido.

Esta uniformidad en las piezas garantiza que la cocción se realice de forma pareja durante todo el proceso.

También aconsejan retirar parte de la piel exterior con un pelador. Este paso ayuda a suavizar el acabado, ya que la corteza puede aportar un matiz amargo a la preparación final si se conserva entera.

El secreto del escaldado previo

El proceso comienza vaciando la verdura con la ayuda de un sacabocados o sacabolas, prestando atención para no romper la base de la pieza.

Toda la carne extraída de la hortaliza debe reservarse limpia para la elaboración del guiso posterior.

Los chefs recomiendan que las barcas vacías se introduzcan en una olla con agua hirviendo y sal durante unos 5 minutos. Este escaldado corto deja la estructura al dente y evita que el vegetal se ablande en exceso al hornearse.

Elaboración del sofrito para el relleno

Para lograr una textura bien definida, la pulpa reservada se pica finamente a cuchillo evitando triturarla por completo.

En una cazuela con un chorro de aceite de oliva virgen extra, se pocha cebolla bien picada hasta transparentar.

A continuación, los cocineros recomiendan incorporar la pulpa junto con tomate picado, sal, pimienta negra, orégano y un toque de nuez moscada. El conjunto se cocina durante unos minutos para integrar todos los aromas de forma equilibrada.

Ajuste de sabores y consistencia

Tras ese tiempo, se añaden los tomates fritos, el jamón cocido y el jamón serrano. Los cocineros advierten que se debe moderar la sal añadida, ya que el embutido curado aporta bastante sazón a la mezcla.

Para dar un matiz diferente, se puede agregar un toque de guindilla picante.

Si el sofrito suelta demasiado líquido, conviene retirar un poco de caldo para conseguir una masa más consistente antes de rellenar.

Montaje y gratinado en el horno

El relleno se mezcla con una parte de queso parmesano rallado y se distribuye en el interior de las barcas de verdura.

Una vez rellenas, las piezas se cubren con otra capa de queso para obtener una superficie bien dorada.

El horneado requiere tener el equipo precalentado a 190 grados con calor abajo y grill durante unos 12 minutos. Los profesionales señalan que el plato estará listo en cuanto el queso adquiera un tono dorado bien visible.

Presentación y servicio en la mesa

Al retirar la bandeja del calor, un toque de perejil fresco picado por encima aporta un matiz de color y frescura. Se aconseja servir la preparación bien caliente para disfrutar de la textura del queso fundido.

Para completar el menú, puedes acompañar este plato tradicional con una ensalada fresca de canónigos o con la guarnición de brotes verdes que prefieras.

Receta de calabacines rellenos al modo de A Coruña

  • 3 calabacines medianos (de tamaño similar)
  • 1/2 cebolla
  • 1 tomate picado
  • 50 g de jamón cocido picado
  • 40 g de jamón serrano picado
  • 40 g de queso parmesano rallado (o Galmesano)
  • 120 g de queso cremoso rallado (tipo Arzúa Ulloa)
  • 2 cucharadas colmadas de tomate frito
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • Pizca de orégano
  • Pizca de nuez moscada
  • Pizca de pimentón picado o chile rojo (opcional)

Paso 1

Lava los calabacines y retira parte de la piel con un pelador si prefieres evitar el matiz amargo exterior.

Paso 2

Corta las puntas y vacía el interior con ayuda de un sacabocados o sacabolas, prestando atención para no romper las bases. Reserva toda la pulpa extraída.

Paso 3

Introduce los calabacines vacíos en una olla con agua hirviendo y una pizca de sal. Cocina durante unos 5 minutos para dejarlos al dente. Pásalos por un escurridor para retirar el exceso de agua y colócalos sobre la bandeja del horno.

Paso 4

Pica finamente a cuchillo la pulpa del calabacín reservada sin llegar a triturarla. Pica también la cebolla y el tomate en dados muy pequeños.

Paso 5

En una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, pocha la cebolla a fuego medio hasta que transparente. Incorpora la pulpa del calabacín, el tomate picado, una pizca de sal, pimienta negra, orégano y nuez moscada. Cocina todo junto durante 8 minutos.

Paso 6

Agrega las dos cucharadas de tomate frito, el jamón cocido, el jamón serrano y el toque opcional de chile o pimentón.

Paso 7

Cocina un par de minutos más. Si notas que la mezcla acumula demasiado líquido, retira un poco de caldo. Añade los 40 g de parmesano y los 120 g de queso Arzúa Ulloa, mezclando bien hasta integrar.

Paso 8

Distribuye la mezcla de forma uniforme dentro de las barcas de calabacín. Cubre la superficie de cada pieza con los 120 g de queso de Tetilla rallado.

Paso 9

Gratina en el horno previamente calentado a 190 °C (con calor abajo y grill) durante unos 12 minutos o hasta que la cubierta se observe ligeramente dorada.

Paso 10

Decora con perejil fresco picado por encima y sirve de inmediato acompañado de una ensalada fresca.

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