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Este plato, que tanto disfrutamos durante el verano por su frescura y rapidez de preparación, se ha convertido en un imprescindible en reuniones familiares, comidas al aire libre y aperitivos con amigos.

Conseguir unas gambas a la plancha perfectas pasa por obtener una carne tierna y jugosa en el interior, acompañada de un dorado uniforme por fuera que permita pelarlas con facilidad.

El secreto para dominar este clásico de la gastronomía no requiere ingredientes sofisticados ni técnicas reservadas a profesionales. Incluso utilizando piezas congeladas directamente sobre la plancha, es posible lograr un resultado digno de restaurante sin ensuciar toda la cocina.

El chef Dani García ha compartido su método para preparar este plato tan jugoso prescindiendo de ingredientes habituales como el aceite, el ajo o el limón.

La propuesta del cocinero andaluz consiste en potenciar el sabor natural del marisco utilizando únicamente agua y sal.

El error del aceite

En un vídeo publicado en su canal de YouTube, Dani García insiste de forma tajante en no utilizar aceite para cocinar el marisco: "Aceite no, por favor, no". Someter la grasa vegetal a las elevadas temperaturas que necesita la plancha provoca que se queme casi al instante.

El cocinero reflexiona sobre este error tan frecuente y asegura que "poner aceite en la plancha a las altas temperaturas que se necesitan para cocinar el marisco, solo provoca que este se queme y dé mal sabor".

Prescindir de este ingrediente permite que "se respete a la perfección el sabor de la gamba".

La combinación de agua salada

El verdadero secreto de esta técnica consiste en preparar la plancha con suficiente sal marina y, si es necesario, rociar un poco de agua de forma moderada.

Esta mezcla se aplica directamente sobre el marisco mientras permanece expuesto al calor de la plancha.

La humedad del agua genera un golpe de vapor inmediato que acelera la cocción del interior sin quemar la cáscara. Al mismo tiempo, la sal se reparte de manera uniforme sobre toda la pieza, consiguiendo el punto perfecto de sazón.

Dani García recuerda además una experiencia que marcó su forma de cocinar este producto: "hace muchos años, recuerdo, en un pueblo de Girona, comerme unas gambas rojas con aceite y y fue para mí un shock, si te digo la verdad".

La temperatura del fuego

Para aplicar esta técnica correctamente es necesario utilizar una plancha o superficie de hierro fundido previamente calentada al máximo.

La plancha debe alcanzar una temperatura muy elevada para que el efecto del vapor se produzca de forma inmediata.

Colocar las piezas de forma ordenada, sin amontonarlas, permite que todas reciban la misma cantidad de calor. Uno de los trucos que destaca el chef es: "a mí me gusta taparlas con papel de aluminio para captura muy bien el vapor".

Tiempos de cocción breves

El tiempo total que deben permanecer las gambas sobre la plancha para quedar perfectas no debe superar los 3 minutos: 2 minutos por un lado y 1 minuto por el otro, como explica el cocinero andaluz.

Dejar el marisco más tiempo sobre el fuego provoca que la carne se vuelva gomosa y pierda la firmeza que la caracteriza.

El cambio de color de la cáscara indica el momento adecuado para dar la vuelta a cada pieza con cuidado. Rociar un poco más de agua tras el volteo ayuda a conservar una jugosidad óptima en ambos lados.

Elección del marisco idóneo

Aunque este método puede aplicarse a distintas variedades de crustáceos, resulta especialmente adecuado para la gamba blanca y la gamba roja de buen tamaño.

La frescura del producto constituye el pilar fundamental para que la ausencia de aderezos sea un éxito.

Si el marisco ha sido congelado previamente, conviene descongelarlo completamente en la nevera sobre una rejilla antes de cocinarlo. De este modo se elimina el exceso de agua que podría estropear el resultado final.

Mejora tu técnica culinaria

Puedes preparar unas gambas a la plancha perfectas poniendo en práctica este sencillo método profesional la próxima vez que cocines marisco en casa.

Olvídate de las sartenes llenas de aceite y confía en el poder de la sal marina y de un poco de agua para sorprender a todos tus invitados.

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