Sándwich mixto o 'bikini'

Sándwich mixto o 'bikini' CG

Gastronomía

Los expertos coinciden: "El mejor sándwich mixto o bikini no mejora untando la mantequilla en la sartén, sino directamente sobre el pan"

Dos de los cocineros más prestigiosos de España coinciden en la importancia de un ingrediente clave, aunque cada uno tiene su propio método

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El sándwich mixto forma parte de esas recetas que nunca pasan de moda. Con apenas pan de molde, jamón cocido y queso, ha conquistado desayunos, meriendas y cenas rápidas durante décadas. Sin embargo, detrás de una elaboración tan sencilla también hay margen para conseguir un resultado muy superior si se cuidan algunos detalles que, aunque parezcan pequeños, marcan una gran diferencia.

Los chefs Dani García y Martín Berasategui han compartido en distintas ocasiones sus trucos para preparar una versión mucho más sabrosa. Ambos coinciden en un aspecto fundamental: la mantequilla es imprescindible para lograr ese exterior dorado y un interior especialmente cremoso.

El detalle que marca la diferencia

Aunque muchas personas preparan el sándwich con aceite de oliva o directamente sin ninguna grasa, los dos cocineros apuestan por la mantequilla. Eso sí, utilizada con moderación para potenciar el sabor y favorecer un tostado uniforme sin engrasar en exceso el pan.

La elección del pan de molde también resulta determinante. Un pan de buena calidad, con una miga consistente y una corteza fina, soporta mejor el calor y permite conseguir un exterior crujiente sin que el interior pierda su esponjosidad. El relleno puede mantenerse fiel a la receta tradicional con jamón cocido y queso, aunque admite pequeñas variaciones según los gustos de cada uno.

El truco de Dani García

El chef marbellí lleva el sándwich un paso más allá con un gesto muy sencillo. Tras fundir una pequeña cantidad de mantequilla en la sartén, espolvorea queso rallado directamente sobre la superficie caliente antes de colocar el sándwich.

De esta forma, el queso se funde rápidamente y se adhiere al pan mientras se dora, formando una capa exterior especialmente crujiente. Dani García suele utilizar queso emmental rallado, aunque también recomienda combinar diferentes variedades para conseguir un sabor más intenso y un mayor contraste de texturas.

Una vez dorado un lado, basta con repetir el mismo proceso por la otra cara para obtener un sándwich con un exterior casi caramelizado y un interior muy fundente.

La versión de Martín Berasategui

La propuesta de Martín Berasategui parte del clásico francés croque madame, una evolución del popular croque monsieur que incorpora un huevo y aporta todavía más jugosidad a la receta.

Su principal truco consiste en untar la mantequilla directamente sobre las rebanadas de pan, en lugar de añadirla a la sartén. Así consigue que toda la superficie se dore de forma homogénea y adquiera un acabado mucho más uniforme.

Después prepara una crema mezclando queso tierno, queso curado, yemas de huevo, nata y pimienta. Esa mezcla sustituye al queso en lonchas tradicional y aporta una textura especialmente cremosa. Sobre ella coloca el jamón cocido, cierra el sándwich, añade más crema en la parte superior y lo gratina unos minutos antes de terminarlo con un huevo a la plancha.

Perfecto en la freidora de aire

La freidora de aire también permite obtener un excelente resultado sin necesidad de utilizar la sartén. El procedimiento apenas cambia respecto a la receta tradicional: basta con montar el sándwich, pincelar ambas caras del pan con mantequilla derretida y cocinarlo a 180 ºC durante unos cinco minutos, dándole la vuelta si el modelo de freidora lo requiere.

El aire caliente consigue que el pan quede muy crujiente mientras el queso se funde lentamente en el interior, ofreciendo un resultado muy similar al de un horno de convección, aunque en menos tiempo y con un consumo energético inferior.

Al final, tanto Dani García como Martín Berasategui demuestran que no hace falta reinventar el sándwich mixto para mejorarlo. Basta con cuidar la calidad de los ingredientes, controlar el tostado y aplicar pequeños trucos durante la cocción para transformar una receta cotidiana en un bocado mucho más crujiente, cremoso y lleno de sabor.