Rodrigo Chacón y pan

Rodrigo Chacón y pan CG

Gastronomía

Rodrigo Chacón, panadero: "No es conveniente dejar el pan en una bolsa de plástico, ya que facilita el desarrollo de microorganismos"

La forma de conservarlo influye en su textura y duración, aunque los expertos advierten de un detalle clave para evitar problemas

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A todo el mundo le gusta salir de la panadería con el pan recién hecho en una bolsa de papel o de tela. Sin embargo, los maestros panaderos aseguran que esa no es la mejor opción si el objetivo es mantenerlo fresco durante más tiempo.

Aunque pueda parecer contradictorio, la recomendación de varios expertos pasa por guardar el pan en una bolsa de plástico, especialmente cuando no se va a consumir en el mismo día. El motivo está relacionado con la humedad que conserva el alimento y con la forma en que envejece.

Conservar la humedad

El panadero venezolano Rodrigo Chacón, fundador de la Universidad del Pan, explica en uno de sus vídeos que el plástico, a diferencia del papel, no permite que la humedad escape con facilidad. Gracias a ello, el pan tarda más tiempo en endurecerse y mantiene una textura más agradable.

En esa idea coincide el cordobés José Roldán, reconocido como World Baker of the Year 2025 por la Unión Internacional de Panaderos y Confiteros (UIBC), quien recomienda recurrir al congelador cuando el pan no vaya a consumirse en poco tiempo.

Eso sí, Chacón introduce un importante matiz. Advierte de que no conviene dejar el pan en una bolsa de plástico a temperatura ambiente, ya que los cambios de temperatura favorecen la condensación y pueden facilitar el desarrollo de microorganismos.

La importancia del congelador

Por ese motivo, los especialistas aconsejan que, una vez envasado en plástico, el pan se congele lo antes posible. De esta manera se conserva mejor tanto su textura como su sabor, algo especialmente útil durante los meses de verano.

Las recomendaciones coinciden con las directrices internacionales. El Codex Alimentarius, elaborado por la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS), establece -18 ºC como temperatura de referencia para el almacenamiento de alimentos congelados, un estándar ampliamente utilizado para preservar su calidad y seguridad.

José Roldán aconseja, además, congelar el pan ya cortado en rebanadas o en pequeñas porciones. Así solo será necesario descongelar la cantidad que vaya a consumirse y se evitará romper la pieza al manipularla.

Cómo recuperar la textura

Una de las dudas más habituales es si el pan almacenado en plástico puede quedar demasiado blando. Según Roldán, eso tiene una solución muy sencilla: darle unos minutos de horno antes de consumirlo para recuperar parte de su corteza crujiente.

En cambio, si el pan ya se ha quedado duro tras varios días en una bolsa de papel o de tela, también existen métodos para devolverle parte de su textura original. Todos parten de la misma idea: aportar de nuevo humedad antes de aplicar calor.

Una posibilidad consiste en humedecer ligeramente la corteza con un paño limpio y húmedo. Otra opción es pasar rápidamente el pan por el grifo e introducirlo en el horno entre cinco y diez minutos a unos 180 ºC.

Otras soluciones

El microondas también puede servir como solución de emergencia. En ese caso, basta con pulverizar un poco de agua sobre el pan y calentarlo entre 20 y 30 segundos. Los expertos recuerdan que este procedimiento debe realizarse justo antes de consumirlo, ya que el efecto es temporal y no conviene repetirlo varias veces sobre la misma pieza.

Conservar correctamente el pan no solo ayuda a reducir el desperdicio alimentario, sino que también permite disfrutar durante más tiempo de un producto básico sin renunciar a una buena textura y sabor.