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Los filetes rusos forman parte de esas recetas tradicionales que han pasado de generación en generación sin perder vigencia. Sencillos, económicos y rápidos de preparar, durante décadas fueron uno de los platos habituales en muchas casas. Aunque puedan parecer una elaboración muy simple, conseguir que queden jugosos, tiernos y llenos de sabor tiene más técnica de la que parece.

Lejos de recurrir a ingredientes sofisticados, varios expertos coinciden en que el secreto está en respetar la receta clásica y cuidar algunos detalles durante la preparación. Tanto el carnicero Mariano Sánchez, conocido en redes sociales como El As Carnicero, como el cocinero David de Jorge, popular por el programa Robin Food, han compartido sus consejos para conseguir un resultado de categoría.

El pan marca la diferencia

Uno de los principales consejos de Mariano Sánchez consiste en utilizar pan del día anterior remojado en leche. Según explica, este ingrediente aporta una textura mucho más tierna y evita que la carne quede seca durante la cocción. La proporción que recomienda es de 100 gramos de pan por cada kilo de carne picada, siempre bien escurrido antes de mezclarlo.

A esa base añade ajo fresco, perejil muy picado, sal, pimienta y un huevo, amasando todo con las manos hasta obtener una mezcla homogénea. Después forma bolas de carne y las aplasta ligeramente para conseguir la forma característica del filete ruso, distinta a la de una hamburguesa tradicional.

El punto de David de Jorge

David de Jorge comparte buena parte de esa elaboración, aunque introduce un matiz que aporta un sabor diferente. El cocinero vasco incorpora una pequeña cantidad de mostaza a la mezcla de carne, además de huevo, ajo, perejil y cebolla muy picada. Ese ingrediente potencia el sabor sin enmascarar el resto de los aromas.

Otra diferencia aparece en el uso del pan. Mientras Mariano Sánchez apuesta por remojarlo en leche para ganar jugosidad, David de Jorge prefiere utilizar pan rallado, una opción que proporciona una masa algo más firme. El chef explica además que esta es la receta que preparaba su madre y que, incluso, admite un poco de queso fundido por encima para darle un toque extra.

La cocción también es fundamental

Los expertos coinciden en que no basta con preparar bien la mezcla. La forma de cocinar la carne resulta determinante para conservar todos sus jugos. Mariano Sánchez recomienda comenzar con un fuego fuerte para sellar rápidamente ambos lados durante aproximadamente un minuto y terminar después la cocción a temperatura media durante unos minutos más. De esta manera, la carne mantiene mejor su humedad y evita quedar reseca.

Este método, unido a una buena materia prima y a ingredientes básicos, demuestra que no hacen falta elaboraciones complicadas para conseguir un plato de gran calidad. El éxito de los filetes rusos sigue estando en los pequeños detalles, esos mismos que durante años han convertido una receta humilde en uno de los grandes clásicos de la cocina casera.

Beneficios del filete ruso

Los filetes rusos destacan por ser una buena fuente de proteínas de alto valor biológico, esenciales para mantener la masa muscular y reparar los tejidos. Además, si se preparan con carne de vacuno o una mezcla de vacuno y cerdo, aportan hierro hemo, que el organismo absorbe con mayor facilidad, así como vitamina B12, zinc y vitaminas del grupo B, nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, el sistema inmunitario y el metabolismo energético. Estas propiedades están reconocidas por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

No obstante, sus beneficios dependen en gran medida de cómo se elaboren. Los expertos recomiendan utilizar carne magra, evitar un exceso de sal y acompañarlos de verduras para conseguir un plato más equilibrado. Además, al tratarse de carne picada, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) aconseja cocinarlos completamente para reducir el riesgo de intoxicaciones alimentarias. De este modo, los filetes rusos pueden formar parte de una alimentación saludable si se consumen con moderación y dentro de una dieta variada.

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