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Una alternativa refrescante a las sopas tradicionales de tomate irrumpe con fuerza en los menús de la temporada estival. Se trata de una elaboración que aprovecha los ingredientes frescos para dar un giro a las opciones habituales de la cocina de verano.

Esta receta ligera se aleja por completo del clásico salmorejo y propone un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo salado.

Al incorporar una base frutal nutritiva, el plato se convierte en una opción fantástica para disfrutar de una comida reconfortante y saludable.

El poder del melón

El ingrediente principal de esta receta destaca por su altísima capacidad para mitigar el calor de manera inmediata gracias a su contenido hídrico.

Esta fruta no solo refresca, sino que se posiciona como una opción ideal que combate la retención de líquidos de forma natural.

Utilizar una pieza fresca permite obtener un fondo lleno de vitaminas sin necesidad de añadir harinas ni espesantes artificiales. Su dulzura natural aporta un contraste único que sirve como base para el resto de los componentes.

Los ingredientes necesarios

Para elaborar la crema fresquita en casa es indispensable reunir un grupo de alimentos sencillos que aporten un contraste de texturas. El núcleo de la receta requiere 1 melón maduro, 150 g de jamón de buena calidad, 1 yogur natural sin azúcar y un chorrito de aceite de oliva.

Para el aderezo final del plato, necesitaremos sal, pimienta negra molida al gusto, perejil picado y unas opciones adicionales de acompañamiento.

Preparación de la fruta

El proceso arranca pelando el melón por completo retirando la capa verde y eliminando todas las semillas de su interior.

Cortamos la pulpa en trocitos medianos de manera que resulten fáciles de procesar en el siguiente paso. Si se desea una presentación más elaborada, se pueden reservar unos cuantos trocitos de pulpa para la decoración y que la crema quede más fresquita.

El triturado inicial

Colocamos los trozos de la fruta directamente en el vaso de la batidora junto con el yogur natural, este último le dará un toque cremoso y un poco más de consistencia al plato.

Procesamos ambos alimentos a potencia máxima hasta obtener una textura completamente homogénea, suave, sedosa y libre de grumos.

Añadimos sal y pimienta negra molida al gusto a la mezcla líquida y volvemos a batir unos segundos para repartir los condimentos.

Esta sopa dulce ya constituirá el cuerpo central y la esencia refrescante que dará carácter a todo nuestro plato.

Cocinar el jamón

Mientras la base líquida reposa un momento, nos ponemos manos a la obra con el elemento salado que romperá la monotonía del melón.

Cortamos el jamón en trocitos pequeños intentando que todos muestren un tamaño idéntico. Vertemos un poquito de aceite de oliva en una sartén a fuego medio y sofreímos los pedazos.

De esta manera, conseguiremos una intensidad de sabor más elaborada y una textura crujiente idónea para contrarrestar la cremosidad del fondo.

Unión de sabores

Una vez cocinado el embutido, lo incorporamos directamente al vaso con la sopa de melón y mezclamos.

Este paso intermedio integra la grasa perfumada del sofrito con el dulzor del lácteo y la fruta procesada.

Introducimos el recipiente tapado dentro de la nevera durante el tiempo suficiente para que tome una temperatura muy baja antes del servicio. Dejar enfriar el conjunto es un requisito indispensable para potenciar el frescor y permitir que los aromas se asienten de forma limpia.

Hazlo en casa

Si buscas una alternativa rápida para tus almuerzos semanales, puedes preparar esta deliciosa sopa fría en solo 15 minutos. Recuerda escoger un melón que se encuentre en su punto óptimo de maduración para que el sabor final no resulte insípido.

Puedes adaptar las cantidades de jamón proporcionalmente si la pieza de fruta que tienes en tu cocina es más grande de lo habitual.

Disfruta de una elaboración rápida, cuida tu bienestar con platos ligeros y comprueba lo fácil que es sorprender a los tuyos este verano.

Ingredientes

  • 1 melón maduro
  • 150 g de jamón de buena calidad
  • 1 yogur natural sin azúcar
  • Un chorrito de aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra molida (al gusto)
  • Perejil picado

Paso 1

Pela el melón, elimina todas las semillas de su interior y reserva unos trocitos de la pulpa si deseas usarlos al final para decorar.

Paso 2

Corta el resto de la pulpa limpia en trozos medianos para que se puedan procesar de manera uniforme en la batidora.

Paso 3

Coloca los trozos de melón en el vaso de la batidora junto con el yogur natural y procesa a máxima potencia hasta lograr una textura suave, sedosa y sin grumos.

Paso 4

Añade una pizca de sal y pimienta negra molida y bate durante unos segundos más para repartir bien todos los condimentos.

Paso 5

Corta el jamón en pedazos muy pequeños procurando que todas las piezas mantengan un tamaño idéntico para el crujiente.

Paso 6

Vierte un chorrito de aceite de oliva en una sartén a fuego medio y saltea los trocitos de jamón hasta que queden bien dorados y crujientes.

Paso 7

Incorpora el jamón crujiente directamente al vaso de la batidora junto con la crema de melón y remueve de forma manual con suavidad para integrar los sabores.

Paso 8

Tapa el recipiente e introdúcelo en el frigorífico el tiempo necesario para que tome una temperatura muy baja antes de servir en la mesa.

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