El desayuno español es una de las tradiciones gastronómicas que más sorprende a quienes visitan el país. Desde un pincho de tortilla hasta unos churros con chocolate o unas tostadas con aceite y jamón, la primera comida del día forma parte de la cultura española y, para muchos viajeros, es una experiencia imprescindible.
Con esa idea, el chef José Andrés ha compartido en una entrevista con The Washington Post una serie de recomendaciones para que los turistas, especialmente los estadounidenses, descubran cómo desayunar como un español y eviten algunos errores habituales.
Un desayuno con identidad propia
El cocinero asturiano asegura que los españoles viven la gastronomía con pasión y que son capaces de recorrer muchos kilómetros para disfrutar de un buen plato. Esa filosofía también se traslada al desayuno, que cambia según la región y ofrece especialidades muy diferentes.
En Madrid, José Andrés reconoce que su debilidad es el pincho de tortilla de Casa Dani, aunque también se declara un apasionado de los churros con chocolate, una combinación que recomienda buscar en churrerías y cafeterías tradicionales repartidas por toda España.
El mollete, protagonista en Andalucía
Cuando el viaje llega al sur, el chef dirige todas las miradas hacia el mollete de Antequera, uno de los productos más representativos del desayuno andaluz. Se trata de un pan blanco, tierno y de corteza fina que suele acompañarse con aceite de oliva, jamón, lomo o lomo en manteca.
Su importancia va mucho más allá de la gastronomía. El Mollete de Antequera cuenta con el reconocimiento de Indicación Geográfica Protegida (IGP) de la Unión Europea, una distinción que garantiza que solo los elaborados en la comarca y siguiendo el método tradicional pueden comercializarse bajo esa denominación.
El error que nunca debe cometerse
José Andrés advierte de que existe una norma que los amantes del mollete consideran casi sagrada. Nunca debe abrirse antes de tostarlo, ya que hacerlo provoca que pierda parte de la humedad que caracteriza a este pan.
Con su habitual sentido del humor, el cocinero resume la importancia de este gesto con una frase contundente: “Los que hacen los molletes te crucificarán”, en referencia a quienes rompen esta tradición antes de pasarlo por el calor.
La recomendación coincide con la forma de preparación más tradicional defendida en Antequera, donde históricamente el mollete se pinchaba con un cuchillo para calentarlo directamente sobre la llama, logrando una superficie ligeramente tostada mientras el interior conservaba toda su esponjosidad. El Ayuntamiento de Antequera también recuerda que este pan nació en el siglo XVI como un alimento sencillo y asequible para la población local.
Respetar tradiciones
Hoy, aunque la mayoría de hogares y establecimientos utilizan tostadoras, hornos o planchas, muchos expertos siguen defendiendo que el pan debe tostarse entero y abrirse únicamente después, respetando así una costumbre que forma parte de la identidad gastronómica andaluza.
Más allá de una simple recomendación culinaria, José Andrés aprovecha su guía para recordar que conocer un país también significa respetar sus tradiciones gastronómicas. En el caso del mollete, un gesto tan sencillo como esperar unos minutos antes de cortarlo puede marcar la diferencia entre disfrutarlo como un auténtico andaluz o cometer un error que, para muchos, sigue siendo imperdonable.
