Una de las dudas más habituales al llegar del supermercado no tiene que ver con cocinar, sino con cómo conservar correctamente frutas y verduras. Aunque muchas personas optan por guardar todo en la nevera, lo cierto es que esta costumbre puede acortar la vida útil de algunos alimentos o hacer que pierdan parte de su sabor y textura.
Elegir bien dónde almacenar cada producto no solo ayuda a mantener sus propiedades durante más tiempo, sino que también contribuye a reducir el desperdicio alimentario y a ahorrar dinero. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recuerda que una correcta conservación es clave para preservar la calidad de los alimentos y evitar riesgos innecesarios.
Qué alimentos es mejor dejar fuera
El médico y divulgador David Céspedes, especializado en longevidad, ha resumido en sus redes sociales cuáles son las frutas y verduras que conviene mantener a temperatura ambiente y cuáles deben refrigerarse. Sus recomendaciones coinciden en buena medida con las pautas de conservación que manejan distintos especialistas en seguridad alimentaria.
Entre los alimentos que prefieren estar fuera de la nevera figuran las patatas, el ajo, la cebolla entera y el tomate. En estos casos, lo más recomendable es conservarlos en un lugar fresco, seco, ventilado y protegido de la luz directa. En el caso de la cebolla, la única excepción es cuando ya está cortada, ya que entonces sí debe refrigerarse.
También los plátanos se conservan mejor a temperatura ambiente. Las manzanas pueden permanecer fuera si se van a consumir en pocos días, aunque refrigerarlas permite prolongar su vida útil. Con el aguacate ocurre algo similar: si todavía está verde debe mantenerse fuera del frigorífico, mientras que cuando ya está maduro o abierto conviene guardarlo en frío para retrasar su deterioro.
Los alimentos que sí necesitan frío
En cambio, algunos productos requieren refrigeración prácticamente desde el primer momento. Es el caso de las ensaladas preparadas, las fresas, las cerezas y otros frutos especialmente delicados, que soportan mejor el paso de los días cuando permanecen en el frigorífico.
Los huevos también deben almacenarse en la nevera una vez llegan al hogar. Aunque en muchos supermercados se exponen a temperatura ambiente, los expertos explican que en casa resulta mucho más complicado mantener una temperatura constante, por lo que la refrigeración ayuda a conservar su calidad y limita las variaciones térmicas.
Otro aspecto que suele pasar desapercibido es el etileno, un gas natural que desprenden algunas frutas durante su maduración. Manzanas y plátanos producen cantidades importantes, por lo que colocarlos junto a otras frutas sensibles puede acelerar su maduración y reducir el tiempo que permanecen en buen estado.
Evitar desperdiciar comida
Los especialistas recuerdan que no existe una única norma válida para todos los alimentos. Cada fruta y cada verdura responde de forma distinta al frío, por lo que conocer sus necesidades permite conservar mejor su sabor, textura y valor nutricional.
Adoptar estos pequeños cambios de almacenamiento puede marcar una diferencia importante en el día a día. Además de disfrutar de productos en mejores condiciones durante más tiempo, también se reduce el desperdicio alimentario, uno de los principales retos que siguen afrontando los hogares españoles.
