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El conocido cocinero catalán y jurado de MasterChef ha desvelado su fórmula infalible para transformar por completo uno de los platos más populares y queridos nuestro país.

Según las pautas del prestigioso Jordi Cruz, el secreto definitivo para olvidarse de una ensaladilla sosa y aburrida consiste en una técnica de cocina que potencia al máximo la jugosidad del plato sin aportar una humedad innecesaria que termine arruinando la textura final de la patata.

Con un cambio tan sencillo que cualquiera puede hacer en casa y prestando un poco de atención al orden de los ingredientes, es posible replicar una receta con un toque digno de restaurante.

El truco del líquido

Pero, ¿es posible mejorar una ensaladilla rusa de toda la vida? Para Jordi Cruz, la respuesta es un sí.

La gran diferencia entre un plato plano y uno memorable se esconde en ese jugo de las aceitunas que la mayoría de la gente tira por el fregadero sin pensarlo.

El chef catalán aprovecha este descarte para humedecer la patata en caliente, logrando que la masa absorba un extra de sabor y quede mucho más cremosa.

Si mides bien este ingrediente, conseguirás darle un giro de calidad total a tu plato y estarás mucho más cerca de lograr esa ensaladilla rusa perfecta de la que todo el mundo hablará.

Técnica frente a artificios

La propuesta de Jordi Cruz se basa en una filosofía culinaria que consiste en menos inventos raros y mucha más atención a la técnica.

Jordi demuestra que para triunfar no hacen falta ingredientes extravagantes, sino exprimir al máximo el potencial de lo básico gracias a trucos como el del caldo de las aceitunas.

Para el cocinero, el verdadero secreto de una textura impecable empieza siempre por la patata, recomendando usar variedades que sean bien ricas en almidón. Estas patatas se deben cocer enteras y con su piel en agua con abundante sal, dejándolas al fuego hasta que queden extremadamente tiernas y suaves.

El punto clave que cambia por completo el resultado llega justo después, cuando la patata aún está templada. En lugar de cortarlo en los típicos dados duros, hay que chafarlo con un tenedor o un pasapurés para conseguir una masa hilada que retenga mucho mejor la mayonesa y nos encamine hacia esa ensaladilla rusa perfecta.

El proceso paso a paso

Para empezar la receta de la manera correcta, lo primero que debes hacer es cocer los 600 gramos de patatas con piel en una olla con mucha agua con sal.

Es fundamental dejarlas al fuego hasta que queden sumamente tiernas, casi deshaciéndose solas, ya que solo así conseguirás que el tubérculo absorba todos los jugos a la perfección.

Mientras la base se cocina, aprovecha para cocer 1 huevo campero grande durante unos 12 minutos para que la yema quede bien cuajada. En cuanto pase ese tiempo, lo pasas por agua fría para cortar la cocción, lo pelas con cuidado y lo rallas de forma muy fina para que se integre mejor.

Cuando las patatas estén listas y todavía templadas, pelas las patatas y las chafas con un tenedor o un pisapapas manual. Te recomienda Jordi que no utilices la batidora eléctrica ya que puedes estropear la masa y convertir la base en una pasta chiclosa.

Llega el momento estelar del plato, donde debes añadir los 65 gramos de aceitunas rellenas picadas muy finas, el huevo rallado, la pizca de sal y los 40 gramos del agua de la lata de aceitunas. Acto seguido, viertes ese jugo de la propia lata para darle ese toque de humedad y sabor especial.

A continuación, incorporas la mayonesa y remueves de forma enérgica utilizando entre 200 y 500 gramos de mayonesa, siendo muy recomendable que sea casera y esté recién emulsionada.

Para terminar la presentación, repartes el bonito del norte rompiéndolo sutilmente con las manos utilizando la cantidad que prefieras de bonito del norte o atún blanco por encima de la fuente.

El toque final para disfrutar al máximo de tu ensaladilla rusa perfecta es servirla tibia o ligeramente atemperada y no helada de la nevera para poder apreciar todos los matices del plato.

Ingredientes

  • 600 gramos de patatas
  • 65 gr. de aceitunas rellenas
  • 1 huevo campero grande
  • Bonito del norte o atún blanco
  • 200-500 gr. de mayonesa y sal

Paso 1

Cocer la patata: cuece las patatas con piel en abundante agua con sal. Tienen que quedar sumamente tiernas, casi deshaciéndose, para que absorban bien los sabores.

Paso 2

Cocer el huevo: cocínalo durante unos 12 minutos, enfríalo, pélalo y rállalo finamente.

Paso 3

Pela las patatas templadas y cháfalas con un tenedor o un pisapapas. Nada de batidora.

Paso 4

Añade las aceitunas picadas muy finas, el huevo rallado, la pizca de sal y 40 gramos del agua de la lata de aceitunas.

Paso 5

Incorpora la mayonesa, preferiblemente casera, y remueve de forma enérgica hasta lograr un puré o crema suave y homogéneo.

Paso 6

Reparte el bonito rompiéndolo sutilmente con las manos.

Paso 7

Sírvela tibia o ligeramente atemperada (no helada de la nevera) para apreciar todos los matices.

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