Tomates

Tomates CG

Gastronomía

Los expertos coinciden: los tomates que todavía presentan zonas verdes o amarillas no deben de guardarse en la nevera

La forma de guardarlos depende de su estado de maduración y puede marcar la diferencia entre disfrutar de su sabor o acelerar su deterioro

Otras noticias: Los cocineros de 'MasterChef' coinciden: "El gazpacho no debe llevar nata, sino 1 kg de tomates maduros, 1 pepino y 50 ml de aceite"

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Con la llegada del verano, las altas temperaturas se convierten en un desafío para muchos alimentos frescos. Entre ellos destaca el tomate, uno de los productos más consumidos en España y también uno de los más delicados cuando el calor aprieta.

Una conservación incorrecta puede provocar que pierda rápidamente sabor, textura y frescura. Por eso, conocer cómo almacenarlo según su estado resulta fundamental para prolongar su vida útil y evitar desperdicios.

No todos son iguales

El cocinero y divulgador gastronómico David Guibert ha compartido en sus redes sociales varios consejos para conservar correctamente los tomates. La principal recomendación pasa por observar su grado de maduración antes de decidir dónde guardarlos.

Según explica, los tomates que todavía presentan zonas verdes o amarillas no deberían guardarse en la nevera. En estos casos, lo más recomendable es mantenerlos a temperatura ambiente para que continúen madurando de forma natural.

La importancia del etileno

Guibert señala además que colocar los tomates junto a una manzana o un plátano puede acelerar el proceso de maduración. Esto se debe al etileno, un gas natural que producen algunas frutas y que favorece la maduración de otras piezas cercanas.

Diversos organismos especializados en conservación de alimentos coinciden en que los tomates inmaduros deben permanecer fuera del frigorífico. Las bajas temperaturas pueden frenar el proceso de maduración y afectar negativamente a su calidad.

Cuando ya están listos

La situación cambia cuando el tomate presenta un color uniforme, desprende aroma y cede ligeramente al presionarlo con el dedo. En ese momento ha alcanzado su punto óptimo de consumo.

Según Guibert, la mejor opción es consumirlo cuanto antes. Si no va a utilizarse ese mismo día, recomienda guardarlo en la nevera, colocado boca abajo para ayudar a preservar mejor sus propiedades.

Esta recomendación coincide con las indicaciones de varios expertos en conservación de alimentos. Aunque el frío puede reducir parte de los compuestos aromáticos responsables del sabor, también permite prolongar la vida útil de los tomates completamente maduros.

Qué hacer con los tomates cortados

Uno de los errores más frecuentes se produce cuando sobra parte de un tomate. Muchas personas lo dejan expuesto o simplemente lo cubren con film transparente.

El divulgador aconseja guardarlo en un recipiente hermético con una hoja de papel absorbente. De esta forma se conserva mejor la humedad adecuada, se reducen los olores y se limita el contacto con posibles contaminantes.

Los expertos coinciden en que cualquier tomate cortado debe permanecer refrigerado. Además, recomiendan consumirlo en un plazo corto para garantizar tanto su calidad como su seguridad alimentaria.

Una cuestión de sabor

Durante años ha existido debate sobre si los tomates deben guardarse o no en la nevera. La respuesta depende, en gran medida, de su estado de maduración.

Mientras los tomates verdes o poco maduros agradecen permanecer fuera del frigorífico, los ya maduros pueden conservarse unos días más en frío cuando las temperaturas son elevadas. La clave está en observar el producto y adaptar su almacenamiento a cada momento. Así, además de evitar desperdicios, se consigue disfrutar de todo el sabor que convierte al tomate en uno de los protagonistas indiscutibles del verano.