Vero Meza y lata de sardinas

Vero Meza y lata de sardinas CG

Gastronomía

Vero Meza, cocinera: "Una lata de sardinas no mejora con cebolla, sino con 1 tomate grande, 1 chorrito de vinagre blanco y un poco de queso para fundir"

La forma de consumir este pescado azul puede marcar la diferencia a la hora de aprovechar mejor algunos de sus nutrientes más destacados

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Las sardinas en lata son uno de esos alimentos que nunca faltan en muchas despensas. Su precio asequible, su larga conservación y su sabor las convierten en una opción práctica para resolver tanto un almuerzo como una cena en pocos minutos.

Además de su versatilidad, destacan por su alto valor nutricional. Las sardinas aportan proteínas de calidad, ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales esenciales, lo que las sitúa entre los pescados más interesantes desde el punto de vista nutricional. La Sociedad Española de Nutrición destaca precisamente su contenido en omega-3, calcio, fósforo y vitaminas D y B12.

El gesto que marca la diferencia

La creadora de contenido gastronómico Vero Meza (@veromezaalamesa) tiene una forma muy particular de disfrutar este producto. Para ella, la clave no está tanto en añadir ingredientes especiales como en la manera de prepararlas y consumirlas.

Su propuesta demuestra que las sardinas en conserva pueden convertirse en una alternativa rápida y saludable para cualquier momento del día, aprovechando al máximo todas las posibilidades que ofrece este producto del mar.

¿Son tan saludables como las frescas?

Una de las dudas más habituales tiene que ver con las diferencias entre las sardinas frescas y las enlatadas. Aunque muchas personas creen que las conservas pierden propiedades, la realidad es que mantienen gran parte de sus nutrientes.

De hecho, las sardinas en lata presentan una ventaja importante. Cuando conservan la espina, contienen una cantidad significativamente superior de calcio, ya que el tratamiento térmico utilizado durante el proceso de conservación ablanda las espinas y facilita que parte de este mineral pase a la carne del pescado.

Más calcio gracias a las espinas

Mientras que las sardinas frescas contienen cantidades más moderadas de calcio, las conservas consumidas con espina pueden alcanzar cifras mucho más elevadas. Diversas entidades especializadas en salud ósea señalan que 100 gramos de sardinas en lata con espinas pueden aportar alrededor de 380 miligramos de calcio.

Por este motivo, los expertos recomiendan no retirar las espinas cuando resulten fáciles de consumir. De esta forma se aprovecha una parte importante del potencial nutricional del producto.

Un alimento rico en omega-3

Las sardinas pertenecen al grupo de los pescados azules, caracterizados por su elevado contenido en grasas saludables. Entre ellas destacan los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA, asociados a beneficios para la salud cardiovascular y al control de los triglicéridos.

También son una fuente destacada de proteínas de alto valor biológico, fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular y para numerosas funciones del organismo.

Vitaminas esenciales para el organismo

Entre sus nutrientes más destacados se encuentran las vitaminas del grupo B, especialmente la vitamina B12, necesaria para la formación de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Asimismo, aportan vitamina D, un nutriente clave para la salud ósea.

Según la Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), la vitamina D favorece la absorción del calcio y contribuye al mantenimiento de unos huesos fuertes.

Un aliado para una dieta equilibrada

A todo ello se suman otros minerales como el fósforo, el hierro, el selenio o el yodo, nutrientes que participan en funciones tan diversas como la producción de energía, la salud ósea o el correcto funcionamiento celular.

Por todas estas razones, las sardinas en lata continúan ganando protagonismo entre nutricionistas y expertos en alimentación. Un alimento sencillo, económico y completo que demuestra que, en ocasiones, los productos más humildes esconden algunos de los mayores beneficios para la salud.

Receta con 1 lata de sardinas

Esta es la receta con 1 lata de sardinas:

Ingredientes

  • 1 lata de sardinas
  • 1 tomate grande
  • Un chorrito de vinagre blanco
  • Ajo en polvo
  • Sal
  • Aceite
  • Queso para fundir
  • Un chorrito de vino blanco

Paso 1

Abrir la lata de sardinas y retirar cuidadosamente las espinas.

Paso 2

Cortar el tomate en trozos grandes.

Paso 3

Calentar una sartén con un poco de aceite y añadir el tomate.

Paso 4

Incorporar ajo en polvo y sal al gusto, y cocinar hasta que el tomate se ablande y suelte sus jugos.

Paso 5

Añadir las sardinas a la sartén y desmenuzarlas bien con una espátula para que se integren con el tomate.

Paso 6

Agregar un chorrito de vino blanco, mezclar y dejar que el alcohol se evapore durante unos minutos.

Paso 7

Cubrir la preparación con abundante queso rallado.

Paso 8

Tapar la sartén y dejar que el queso se derrita y se gratine antes de servir.