El dilema de si el chocolate se guarda en la nevera o en la despensa tiene respuesta científica oficial para todos los consumidores este verano. Un estudio de la Universidad de Oxford revela las pautas exactas para conservar este dulce en perfecto estado según la temperatura.
Esta resolución llega justo a tiempo para evitar los errores más comunes de almacenamiento cuando los termómetros empiezan a subir en las cocinas de los hogares. El dictamen del investigador Charles Spence promete mejorar la experiencia gastronómica y optimizar la conservación de los alimentos de consumo diario.
El veredicto del estudio
La investigación liderada por el científico Charles Spence, catedrático de Psicología Experimental de la Universidad Oxford, asegura que el chocolate sabe mejor si se guarda en la nevera porque el frío realza su sabor y su textura.
El investigador detalla que a las personas nos gustan los alimentos que hacen ruido al ser consumidos.
Una de las ventajas de mantener el dulce bajo una refrigeración controlada es que se oye un chasquido mucho más agradable al romper la tableta fría. Según el profesor Spence, este hábito ofrece tres beneficios claros que mejoran de forma directa la experiencia en el paladar.
Más allá del satisfactorio crujido, empezar la degustación con el producto más frío prolonga notablemente la agradable sensación de que se derrite en la boca. Esto termina creando una experiencia gastronómica mucho más lenta, consciente y placentera para el consumidor.
Las temperaturas más bajas también logran atenuar de forma sutil los sabores más extremos de la tableta, como pueden ser el amargor intenso o el dulzor excesivo. Esto ayuda a crear un bocado más refrescante y equilibrado donde la textura cremosa en boca cobra todo el protagonismo.
El factor psicológico implicado
Por otro lado, Spence defiende que el chocolate se guarda en la nevera debido a un factor psicológico muy concreto que condiciona directamente la percepción de la comida.
El hecho de sacar un producto frío transmite de forma automática a nuestra mente la noción de que el alimento se encuentra más fresco.
Esta costumbre se intensifica de manera notable durante los meses de calor, cuando el cuerpo demanda instintivamente estímulos térmicos bajos para equilibrar el ambiente exterior.
Beneficios para la salud
El cacao puro es una fuente excelente de epicatequina, un compuesto que reduce el óxido nítrico en sangre, relaja los vasos y mejora la circulación. Además, los estudios confirman que esta sustancia estimula la regeneración muscular y aumenta las mitocondrias en el corazón.
Para aprovechar estas ventajas, los expertos recomiendan adquirir tabletas de chocolate negro con un porcentaje mínimo del 70% de cacao. Las opciones industriales no resultan tan aconsejables debido a su baja concentración de cacao y su elevado aporte de azúcares refinados.
Por otra parte, su contenido en feniletilamina actúa como un vigorizante natural que combate el cansancio y mejora el estado de ánimo en días grises. Asimismo, los flavonoides presentes protegen las células del envejecimiento, cuidan la memoria, evitan la trombosis y frenan el deterioro cognitivo asociado a la edad.
Veredicto final del experto
Así que, si eres de los que dice que el chocolate se guarda en la nevera, debes saber que lo estás haciendo bien según el criterio del experto de Oxford. Esta polémica costumbre casera cuenta ahora con el respaldo de la gastrofísica para conseguir la mejor textura posible en cada bocado.
Puedes seguir reservando ese espacio fresco en tu nevera con total tranquilidad para asegurar un chasquido impecable y una degustación mucho más duradera.
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