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Gastronomía

Los cocineros coinciden: "Los guisantes no mejoran con sal, sino con un poco de aceite de oliva, ajo y una pequeña cantidad de azúcar"

Una experta en cocina recomienda cambiar un gesto muy habitual para conseguir una textura mejor y más firme

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Los guisantes congelados se han convertido en uno de los grandes aliados de la cocina diaria. Son rápidos de preparar, económicos y permiten resolver una comida o una cena en pocos minutos sin renunciar a un plato saludable.

Lo habitual en muchos hogares es recurrir a una olla con agua hirviendo para cocinarlos. Sin embargo, varios expertos en alimentación y cocina advierten de que esta técnica puede afectar tanto a su textura como a parte de su valor nutricional.

Un cambio sencillo

La cocinera estadounidense Erica Walker, cofundadora del portal Favorite Family Recipes, sostiene que hervir los guisantes no es la mejor opción cuando se busca potenciar su sabor. Según explica, el objetivo debe ser conservar su dulzor natural y evitar que queden excesivamente blandos.

La experta defiende que el salteado en sartén permite obtener unos guisantes más crujientes y sabrosos en apenas unos minutos. Además, esta técnica evita que absorban agua durante la cocción, algo que puede alterar su consistencia.

Menos pérdida de vitaminas

El aspecto nutricional también entra en juego. Diversos estudios y organismos especializados recuerdan que las vitaminas hidrosolubles, como la vitamina C y varias del grupo B, son especialmente sensibles al calor y al contacto prolongado con el agua.

La Fundación Eroski Consumer señala que algunas verduras pueden perder una mayor cantidad de nutrientes cuando se hierven, mientras que técnicas como el salteado o la cocción al vapor ayudan a conservar mejor determinadas propiedades. En la misma línea, diferentes investigaciones sobre vegetales congelados destacan que parte de las vitaminas pueden diluirse durante los procesos de cocción con agua.

Por este motivo, los especialistas recomiendan evitar tiempos de cocción excesivos y optar por métodos más rápidos cuando el objetivo es preservar tanto el sabor como los nutrientes.

El truco que sorprende

Walker propone cocinar los guisantes directamente en una sartén con un poco de aceite de oliva, ajo y una pequeña cantidad de azúcar. Aunque pueda resultar extraño añadir azúcar a una receta salada, la cocinera asegura que ayuda a potenciar el dulzor natural de la legumbre.

La clave, según explica, no está en endulzar el plato, sino en equilibrar algunos matices amargos que pueden aparecer durante la cocción. El resultado es un sabor más intenso y una textura notablemente más firme.

Además, recomienda no añadir la sal hasta el final del proceso. Hacerlo demasiado pronto puede favorecer la pérdida de humedad y empeorar la consistencia del producto una vez servido.

Una opción rápida

Los guisantes congelados mantienen buena parte de sus propiedades gracias al proceso de ultracongelación y siguen siendo una fuente interesante de fibra, vitaminas y minerales. También destacan por su versatilidad, ya que pueden utilizarse como guarnición o incorporarse a guisos, arroces y salteados.

Por eso, cada vez más cocineros apuestan por reducir al mínimo la cocción en agua y recurrir a preparaciones más rápidas. Un gesto aparentemente pequeño que puede marcar la diferencia entre unos guisantes blandos y sin sabor o una guarnición capaz de mejorar cualquier plato.