Silvia Pérez y arroz con leche

Silvia Pérez y arroz con leche CG

Gastronomía

Silvia Pérez, cocinera: "El arroz con leche más cremoso lleva 250 ml de nata para montar, 1.5 litro de leche entera y 1 rama de canela"

El método, que introduce pequeños cambios, y que mejora la textura y el sabor sin alterar la receta tradicional

Otras noticias: Los nutricionistas coinciden: "La mejor cena se hace con 1 lata de atún, 2 huevos, 20 g. de mozzarella fresca y ajo en polvo"

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

El arroz con leche es uno de los postres más reconocibles de la gastronomía española, pero su resultado varía mucho según la técnica. No todas las recetas logran esa textura cremosa y uniforme que se asocia a las elaboraciones caseras más valoradas.

En esa línea se mueve la versión compartida por el canal de cocina Las recetas de la Vi, de la creadora Silvia Pérez, que recupera varios trucos tradicionales para conseguir un resultado especialmente meloso.

Un inicio poco habitual

El primer paso rompe con la costumbre más extendida: el arroz no se cuece directamente en leche. Se comienza con agua, sal, canela y piel de limón, una combinación que prepara el grano desde el principio.

Este método permite que el arroz empiece a liberar almidón de forma progresiva, lo que facilita una textura más melosa. Según expertos del sector alimentario como la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el almidón es clave en la consistencia final de este tipo de postres.

Más sabor desde el principio

La incorporación temprana de canela en rama y corteza de limón no solo aromatiza el líquido. También consigue que el grano absorba estos matices desde la primera cocción, logrando un sabor más integrado.

Este enfoque coincide con recomendaciones del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que destaca la importancia de infusionar correctamente los ingredientes en recetas tradicionales para mejorar su perfil organoléptico.

La elección del arroz

Otro aspecto determinante es el tipo de grano. Las variedades como el arroz redondo o arborio son las más adecuadas, ya que liberan más almidón y favorecen una textura cremosa.

El Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) señala que estos arroces tienen mayor capacidad de absorción, lo que los hace idóneos para preparaciones donde la untuosidad es esencial.

Añadir poco a poco

Una vez evaporada el agua inicial, comienza la incorporación de la leche. No se hace de golpe, sino de forma gradual, removiendo constantemente para evitar que el arroz se pegue y asegurar una cocción homogénea.

Este proceso pausado permite controlar mejor la textura y evita que el resultado final sea irregular. La clave está en construir la cremosidad paso a paso, sin prisas.

El papel de la nata

Uno de los elementos que marca la diferencia es la incorporación de nata o crema de leche. Este ingrediente aporta cuerpo y una sensación más suave en boca, elevando el resultado final.

Según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el uso de lácteos con mayor contenido graso influye directamente en la percepción de cremosidad y riqueza en postres tradicionales.

El momento del azúcar

El azúcar no se añade al principio, sino en la fase final de la cocción. Este detalle evita que el arroz tarde más en ablandarse, algo que ocurre cuando el azúcar interfiere en la absorción del líquido.

A este punto se puede sumar una pequeña cantidad de leche condensada, que intensifica el sabor sin resultar excesiva. Se trata de un ajuste que refuerza el perfil dulce de forma equilibrada.

El reposo final

El último paso no ocurre en el fuego, sino fuera de él. Dejar reposar el arroz con leche es fundamental para que alcance su textura definitiva y mantenga la cremosidad sin endurecerse.

Este reposo permite que el arroz termine de absorber el líquido y que el conjunto se estabilice. Por eso, aunque en caliente pueda parecer más líquido, al enfriarse adquiere el punto exacto.

En conjunto, estos pequeños cambios demuestran que el secreto no está en los ingredientes, sino en el proceso. Ajustar cada fase permite transformar un postre sencillo en una elaboración mucho más rica, equilibrada y fiel a la tradición.

Receta del arroz con leche

Estos son los ingredientes para el arroz con leche:

Agua (1 o 2 dedos para cubrir el fondo de la olla)

Una pizca de sal

1 rama de canela

La corteza de 1 limón (también se puede usar la de 1 naranja)

190 g (6 puñados aprox.) de arroz redondo o tipo arborio

200-250 ml de nata (de montar o de cocinar)

1,5 l de leche entera

6 cucharadas de azúcar

2 cucharadas de leche condensada

Canela en polvo (al gusto, para decorar al final)

Pon una olla al fuego y añade uno o dos dedos de agua, la pizca de sal, la rama de canela y la corteza de limón. Cuando el agua rompa a hervir, lava y escurre los 190 gramos de arroz y échalos a la olla. Remueve y deja que el arroz absorba completamente el agua.

Una vez que se haya bebido el agua, vierte los 200-250 ml de nata. Sigue removiendo de vez en cuando para que no se pegue y deja que el grano de arroz absorba también la nata para empaparse de su cremosidad y sabor.

Empieza a echar la leche entera poco a poco. Sube el fuego hasta que empiece a hervir y luego bájalo. Es fundamental remover constantemente para que no se pegue ni se salga de la olla, añadiendo más leche conforme veas que el arroz se va secando.

Antes de seguir, saca la rama de canela y la corteza de limón para no encontrártelos al comer. Cuando le queden unos 10 minutos de cocción al arroz, añade las 6 cucharadas de azúcar y remueve bien. Acto seguido, incorpora las 2 cucharadas de leche condensada para darle ese toque de sabor extra.

Termina de echar la leche hasta alcanzar aproximadamente el litro y 750 ml. Esto es importante porque el arroz absorbe más líquido al enfriarse y, de esta manera, garantizas que quede caldoso y no seco . Con el fuego ya apagado, déjalo reposar 2 o 3 minutos con el calor residual para que se integren bien el azúcar y la última leche añadida .

Sirve el arroz en moldes individuales asegurándote de repartir primero el grano y rellenar después con el líquido. Finalmente, espolvorea canela por encima (puedes usar un colador para que quede más uniforme y bonito).

Aunque se puede comer templado, la cocinera recomienda dejarlo enfriar completamente, idealmente hasta el día siguiente, para disfrutar de su textura súper cremosa.