La gastronomía en Cataluña es una de las más admiradas y reconocida a nivel mundial. A los datos nos remitimos, y es que, la comunidad catalana ha sido cuna de grandes chefs que mantiene la esencia culinaria. Gracias a ello y a mantener la tradición dentro de los fogones, ha conseguido situarse en el mapa gastronómico internacional.
Platos como Pa amb Tomàquet, la salsa Romesco o los Calçots, entre otros, son algunas de las delicatessen que ha conquistado los paladares de locales y visitantes. Numerosos restaurantes, bares y tabernas ofrecen platos típicos que merecen ser degustado si visitas ciudades o municipios catalanes.
El restaurante El Racó del Pou se encuentra situado en una casa de pueblo del siglo XIX con un pozo a la vista. Estamos en la ruta de paso de motoristas y ciclistas. En un ambiente familiar encontrarás una cocina popular, adaptada a todos. Cocina abierta todo el día.
Un encantador restaurante ubicado en Calders, Calle Raval, 43. Un establecimiento que es mucho más que un simple restaurante: es un punto de interés en la zona, un lugar donde la buena comida se combina con un ambiente acogedor y un servicio excepcional.
Menú del día
En el Racó del Pou, “nos esforzamos por ofrecer a nuestros clientes una experiencia culinaria única”. Se caracterizan por trabajar un menú cuidadosamente elaborado con una deliciosa selección de platos tradicionales y creativos, todos ellos preparados con ingredientes frescos y de la más alta calidad. Desde exquisitas tapas hasta platos principales y postres tentadores, nuestra cocina deleitará incluso a los paladares más exigentes.
El menú del día, con un precio muy competitivo de 16,50 euros, es uno de los grandes atractivos del Racó del Pou. Entre los primeros platos se pueden encontrar opciones como la ensalada de palitos de cangrejo y atún, la escudella barrejada —una sopa tradicional catalana con carne, legumbres y pasta— o el clásico trinxat de col y patata con panceta, perfecto para los amantes de la cocina de toda la vida.
En los segundos destacan propuestas como la paella de pescado y marisco, que requiere unos 20 minutos de espera y bien los merece, la escalopa de pollo con guarnición o la bacaladilla acompañada de samfaina, el tradicional pisto de verduras catalán.
Para cerrar, el menú ofrece postres caseros como crumble de manzana o tarta de Santiago, además de fruta fresca. El precio incluye pan, bebida y postre o café, convirtiendo este menú en una opción redonda para quienes buscan comer bien en un entorno auténtico y sin artificios.
