Pila verde para Sílvia Catà

Pila verde para Sílvia Catà

Examen a los protagonistas

Sílvia Catà

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Muchas victorias policiales se miden por todo lo que podría haber pasado, pero no ocurrió.

Frente a la amenaza de una nueva convocatoria del movimiento Blocus, que hacía temer la repetición de los saqueos y disturbios del 24 de octubre, Barcelona mantuvo este sábado algo tan elemental como valioso: la normalidad.

Detrás de ese resultado estuvo el trabajo de los Mossos d'Esquadra, con la comisaria jefe Sílvia Catà como una de las figuras clave de una operación que exigió rapidez, planificación y capacidad de anticipación.

En apenas unos días, los investigadores tuvieron que desarrollar una auténtica carrera contrarreloj para identificar a los presuntos responsables de la organización de las nuevas movilizaciones, monitorizar sus canales de comunicación y practicar detenciones que podían resultar decisivas para desarticular su capacidad de convocatoria.

Cuatro arrestos desde el jueves reflejan la intensidad de unas pesquisas que avanzaron en paralelo a la preparación del dispositivo policial.

La amenaza de nuevos disturbios exigía anticipar escenarios, detectar posibles movimientos y proteger los espacios más sensibles. El balance habla por sí solo: 2.264 personas identificadas, 181 actas levantadas por la intervención de objetos potencialmente peligrosos y ninguna concentración en los lugares señalados.

Barcelona vivió una tarde de absoluta normalidad pese al nivel máximo de alerta por posibles alteraciones del orden público.

Es cierto que todavía no puede atribuirse el fracaso de la convocatoria exclusivamente a la presión policial. Pero sería injusto no reconocer que la investigación, las detenciones y el despliegue pudieron tener un importante efecto disuasorio.