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La presión para dar un papel preponderante a la lengua catalana en todos los ámbitos de la sociedad también llega al ámbito sanitario.

Es el caso de la Fundación Puigvert que, además de su labor sanitaria, ahora dedica parte de sus esfuerzos a fomentar el uso de este idioma entre los profesionales del centro. Hasta el punto de pretender implantarlo como "lengua vehicular" en una autonomía bilingüe, donde comparte oficialidad con el castellano.

Promover el uso y el aprendizaje de un idioma siempre es bueno y enriquecedor. Pero no cuando se hace con un sesgo determinado. En este caso, a tenor de lo visto, el de mandatarios y entidades independentistas, como el conseller de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, y la hipersubvencionada Plataforma per la Llengua.

Tanto uno como la otra —a través de su directora, Rut Carandell— participaron este jueves en el acto de presentación del llamado Plan de gestión lingüística 2026-2030 de la Fundación Puigvert. Un evento que, para más inri, contó con un monólogo del presentador de TV3 Òscar Andreu, célebre por sus soflamas ultranacionalistas tanto en esta cadena como en RAC1 y en sus redes sociales.

Con tales mimbres, parece lógico que el plan en cuestión, destinado a priori al aprendizaje de la lengua, genere recelos en el entorno laboral, tal como explica Crónica Global. Más aún cuando se aspira a objetivos que van más allá de lo razonable. Como alentar, por ejemplo, a los sanitarios a iniciar sus conversaciones en catalán.

Y, lo peor de todo: anunciar que la Fundación Puigvert activará un "circuito de quejas lingüísticas" con "un canal específico para su gestión". Un sistema de delación que parece ir en la línea de lo que promueven, precisamente, políticos como Vila y, sobre todo, entidades como Plataforma per la Llengua.