El 'country manager' de Revolut en España, Santiago Pérez Olano
Lo principal para convertirse en el banco de referencia de la gente es tener credibilidad. Si los usuarios van a depositar ahí el fruto de sus esfuerzos, necesitan saber con certeza que está en buenas manos.
La caída de los sistemas de Revolut de este martes erosiona gravemente esa confianza y llega en el peor momento posible.
Primero, porque choca de frente con la ambiciosa estrategia de la entidad para convencer a sus clientes de que dejen de usarla como una segunda tarjeta y la conviertan en su cuenta habitual.
Y segundo, porque se produce apenas un mes después del grave incidente de seguridad que comprometió información muy sensible de sus usuarios.
Ganar cuota a golpe de promociones es sencillo; conseguir que el ciudadano te entregue la nómina exige una credibilidad que este martes ha quedado algo lastrada.