Pila amarilla a Xavier García Albiol

Pila amarilla a Xavier García Albiol

Examen a los protagonistas

Xavier García Albiol

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Xavier García Albiol, alcalde de Badalona, quiere dar el salto al Congreso sin abandonar el despacho municipal.

La apuesta puede acercar los problemas cotidianos de los ciudadanos al debate nacional, pero también plantea inevitablemente la pregunta de si se pueden atender dos responsabilidades de esta magnitud sin que ninguna salga perjudicada.

Albiol cuenta con una baza difícil de improvisar: el conocimiento directo de la gestión municipal. Su mayoría absoluta en Badalona le proporciona una experiencia ejecutiva que puede resultar útil en Madrid, especialmente cuando se aborden cuestiones como la seguridad ciudadana, la multirreincidencia o la ocupación ilegal de viviendas, tres de los grandes temas en los que ha centrado su mandato.

Frente a los discursos generales, un alcalde puede aportar ejemplos concretos, dificultades administrativas y demandas vecinales que ayuden a trasladar la realidad local a la legislación estatal.

Pero la propuesta de Alberto Núñez Feijóo va más allá de reservarle un escaño. El líder popular ha anunciado que Albiol tendrá un papel destacado en el Congreso y le ha encomendado liderar una ley contra la ocupación.

Sin embargo, la doble dedicación no está exenta de riesgos. Badalona no es un municipio pequeño que se pueda dirigir con una presencia intermitente. Es una de las ciudades más pobladas de Cataluña, con necesidades sociales, económicas y de seguridad que exigen atención constante. La gestión de los barrios, los servicios públicos y la relación con los vecinos requieren tiempo, seguimiento y capacidad de reacción.

El Congreso, por su parte, demanda preparación, negociación y asistencia.

También existe una cuestión reglamentaria. Los estatutos del PP establecen la incompatibilidad entre ser diputado en el Congreso y alcalde de un municipio de más de 20.000 habitantes, aunque contemplan excepciones extraordinarias que debe autorizar la dirección nacional.

El alcalde promete mantener intacto su compromiso con Badalona. Ahora tendrá que acreditar que esa promesa puede convivir con las nuevas obligaciones.

Su experiencia municipal puede enriquecer el debate nacional, pero la acumulación de cargos no debería confundirse con una garantía de eficacia. Los vecinos de Badalona y los ciudadanos representados en Madrid merecen dedicación real, no solo una presencia sobre el papel.