Pau Castro Sáez, cofundador de BeCorp
El sector inmobiliario se encuentra bajo un escrutinio público y judicial cada vez mayor, donde los proyectos enfocados en el segmento del lujo no pueden ejecutarse de espaldas al contexto ni a las dinámicas socioeconómicas de los barrios en los que se implantan.
El conflicto judicial y la controversia generada en torno a sus polémicas promociones en zonas de alta sensibilidad evidencian que el desarrollo urbanístico exige actuar con un plus de cautela, transparencia y rigurosidad.
Por eso, el escándalo protagonizado por la inmobiliaria BeCorp en una promoción en el Raval implica un menoscabo no solo para sus socios, sino también para la reputación del propio sector.
La compañía cofundada por Pau Castro Sáez debería haber sido más estricta en el cumplimiento de los pactos, porque la maximización del beneficio no puede ser el único vector de decisión en las inversiones inmobiliarias.