Una imagen de Maite Català Pujol Units per avançar
La gerencia de Seguretat, Prevenció i Convivència de Barcelona, dirigida por Maite Català Pujol, ha completado un trámite largo tiempo demandado al regular la llegada de las pistolas táser a la Guardia Urbana. Sin embargo, la extrema cautela presupuestaria amenaza con convertir una medida de protección indispensable en un mero gesto de cara a la galería.
La previsión municipal de adquirir entre 22 y 25 unidades resulta a todas luces insuficiente para una plantilla de más de 3.500 efectivos. Como ha advertido la asociación Barcino5G en sus alegaciones, repartir apenas dos docenas de pistolas entre los diez distritos de la ciudad y las unidades especiales arroja una cobertura casi anecdótica, incapaz de garantizar la presencia del arma no letal en el servicio diario de las patrullas.
Dotar a los agentes de medios intermedios ante situaciones complejas exige planificación estratégica e inversión real. Reducir el despliegue a un volumen ínfimo corre el riesgo de convertir la gestión de Català Pujol en una operación de escaparate, alejada de la eficacia policial que requiere la calle.
Para que la regulación no quede en agua de borrajas, el Ayuntamiento de Barcelona debe acelerar los procesos de licitación y extender la capacitación a la escala básica. La seguridad ciudadana necesita recursos efectivos en cada turno y no un goteo testimonial de equipamiento