En 1984, el cantautor británico Lloyd Cole la citó en una de las canciones de su excelente primer disco, Rattlesnakes, cita curiosa en el mundo pop, que nunca ha ido mucho más allá de Marilyn Monroe o Humphrey Bogart.
No sé si la interesada se enteró en su momento, pues estaba muy ocupada rodando series de televisión, pero, en cualquier caso, era un bonito homenaje a esa actriz eficaz, bella y discreta que fue Eva Marie Saint (Newark, Nueva Jersey, 1924 – Los Ángeles, 2026), que nos dejó hace unos días a la tierna edad de 102 años.
La señorita Saint empezó en el teatro, donde se hizo notar lo suficiente como para poder pasarse al cine, un medio en el que se mostró muy activa durante los años 50 y 60. A partir de ahí, se dedicó a su familia (marido y dos hijos) y a la televisión, aunque hubo breves regresos a la pantalla grande, como fue el caso de Superman Returns (2006), donde le tocó interpretar a la madre adoptiva del extraterrestre Clark Kent.
El momento álgido de Eva Marie Saint tuvo lugar durante los años 50, gracias a dos películas que pasarían a la historia por méritos propios: On the Waterfront (La ley del silencio, 1954), dirigida por Elia Kazan, y North by Northwest (Con la muerte en los talones, 1959), de Alfred Hitchcock. Con la primera obtuvo un Oscar y tuvo de compañero de rodaje a Marlon Brando. Con la segunda se convirtió en el peculiar love interest de Cary Grant (y sus gafas de sol de la marca Persol).
Hizo bien Hitchcock en ignorar los comentarios de gente que le decía que Eva no servía como femme fatale, que era demasiado dulce y discreta y el papel requería una mujer de rompe y rasga; Hitchcock, especialista en rubias presuntamente gélidas, supo ver el particular potencial de la actriz y le dio uno de sus mejores papeles. A principios de los 60, Vincente Minnelli la dirigió en el drama The Sandpiper (Castillos en la arena), aunque el grueso de la interpretación lo compartían Richard Burton y Elizabeth Taylor.
Nunca ha quedado claro si la señora Saint se refugió en la televisión porque el cine pasaba de ella o porque le resultaba una opción más cómoda y compatible con la educación de sus hijos. Me inclino por una mezcla de ambas cosas. Entre las series en las que participó, destacaría Frasier, donde interpretaba a la madre de un personaje secundario.
Una de las últimas veces que fue vista en público fue en 2028, durante la ceremonia de los Premios de la Academia de Hollywood, donde le tocó entregar uno de ellos. Ya tenía algo más de noventa años y no estaba para muchos trotes.
Cuando murió, se produjo el fenómeno habitual entre muchos cinéfilos: “Ah, ¿todavía estaba viva?”. Así somos con los actores y con todo el mundo. Cuando alguien la palma a una edad especialmente provecta, solemos darla por muerta desde hacía años, mientras envidiamos en secreto su longevidad.
Eva Marie Saint nunca fue una estrella, pero ni le hizo ninguna falta ni se esforzó demasiado en conseguirlo. Con solo dos películas, pasó a la historia del cine. Descanse en paz.
