La voz del patrón
Como ustedes ya sabrán, Junts se ha cargado de un plumazo los decretos Mari Carmen. Durante un tiempo, se dijo que igual aprobaba el decreto Mari, pero no el decreto Carmen. Finalmente, para asegurar el tiro, los de Puigdemont se lo cargaron todo, para que se notara que la voz de los siete diputados de Junts en el Congreso tienen su peso y su relevancia.
La encargada de justificar la decisión fue esa señora de rostro equino llamada Miriam Nogueras, especialmente adecuada gracias a su carácter desagradable, pero resiliente e inamovible. Si hubiesen dejado hablar a su compadre Tururull no habría sido lo mismo, dado que el look pusilánime de éste consigue que, hasta cuando está pegando un chorreo, parezca que pide disculpas.
Lo ves ahí, mirando a derecha e izquierda, como si quisiera adivinar de dónde le va a caer el sopapo, y no hay quien se crea su tono severo y acusador. El hombre es tan sieso y desagradable como la señora Nogueras, pero carece de credibilidad, no como la otra, a la que solo le falta relinchar y sacar espuma por las fosas nasales para que nos demos cuenta de lo cabreada que está, una vez más y como de costumbre.
De ahí la perfección de los, digamos, razonamientos de Miriam Nogueras a la hora de cargarse los decretos improvisados por el gobierno en tres días tras ocho años de no dar golpe al respecto. ¿Y a qué venía tanta severidad? En teoría, a la necesaria defensa del pequeño propietario de pisos o pisitos, convertido en un monstruo por la administración y los partidos a su izquierda.
Cierto es que la parroquia habitual de los convergentes siempre ha estado formada por pequeños burgueses con algún piset suelto por ahí, pero lo mismo puede decirse de los socialistas, que no tienen nada de bolcheviques, aunque en España hasta los bolcheviques tienen casoplones en las inmediaciones de Madrid.
Detecto en la señora Nogueras otro motivo oculto: como ya no pueden sacarle nada a Pedro Sánchez (han pillado todo lo que han podido, aunque la mitad de las promesas del presidente eran falsas, y ya no queda mucho que rascar en el actual mandamás de lo que queda del PSOE), puede que hayan optado, directamente, por joderle la vida obligándole a convocar elecciones (si es que, efectivamente, las acaba convocando, lo que está por ver: ¿y si gana el fascismo?). Y es que no sé yo si solo con los pequeños propietarios van a tener bastante para plantar cara a la matamoros de Ripoll y hacer un papel digno en las próximas elecciones.
Junts es un partido en horas bajas y de capa caída. No sé qué esperan conseguir con esta jugarreta a Pedro Sánchez, pero si yo fuese el presidente del gobierno no perdería la oportunidad de vengarme: aún está a tiempo de llamar a su amigo Conde Pumpido para que aborte la amnistía a Puigdemont y se instalen en Waterloo el llanto y crujir de dientes. Donde las dan, las toman, querido Puchi.
