El Dr. Joan Ramon Masclans, jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital del Mar.
Históricamente, las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) han sido espacios herméticos, oscuros y temidos, donde el único objetivo era mantener con vida al paciente, a menudo a costa de un profundo aislamiento.
El Dr. Masclans y su equipo han sabido romper esos muros para demostrar que curar va mucho más allá de la mera supervivencia clínica; implica también cuidar la mente, el entorno y prevenir el síndrome post-UCI.
Bajo su dirección, el centro ha consolidado un modelo de humanización pionero que receta luz natural, paseos por el frente marítimo, musicoterapia, realidad virtual y el reencuentro con los animales de compañía. Son iniciativas que han demostrado, con ciencia y empatía a partes iguales, que reducir el estrés y el miedo mejora la recuperación de los enfermos críticos y alivia el trauma de sus familias.
Pero el mayor mérito de la visión de Masclans es haber evidenciado que esta transformación requiere mucha más voluntad que presupuesto. Con medidas de coste prácticamente cero, como flexibilizar los horarios de visita o adaptar la arquitectura para que entre la luz del sol, se ha logrado un impacto incalculable en el bienestar de los pacientes y se ha insuflado motivación al propio personal sanitario.
Una lección magistral de vocación y gestión hospitalaria que marca el camino de cómo debe ser la medicina del futuro.