Ramon Espadaler, 'conseller' de Justicia y Calidad democrática.

Ramon Espadaler, 'conseller' de Justicia y Calidad democrática. CG

Examen a los protagonistas

Ramon Espadaler

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Cárceles catalanas: ¿Can Pixa i Rellisca?

Dicen que el principal logro del diablo es hacernos creer que no existe. El de Josep Antoni Duran i Lleida, por el contrario, fue hacernos creer que existía como ente autónomo, lejos del patronazgo de Jordi Pujol. Durante años disfrutó de una resonancia política y de un boato (aquellas estancias en el Palace de Madrid) que luego vimos que no se correspondían con su capacidad de concitar el voto masivo de los catalanes. Se tomaba muy en serio a sí mismo y vestía muy bien. Se expresaba con una propiedad y un tronío que te acababas creyendo que era un tipo importante. Hasta que partió peras con la Convergencia de Pujol, fue a las elecciones solo con su partido, Unió Democrática de Catalunya, y no le votó ni el Tato.

Poco después, su partidillo se fue al carajo, dejándonos huérfanos de cargo a un montón de secuaces, tiralevitas y palafreneros. La mayoría se buscó la vida en Convergencia, cuando aún parecía que el chollo iba a durar eternamente y no se veía venir que se lo cargarían Mas, Puigdemont y, desde ultratumba, l’avi Florenci. No sé si Ramon Espadaler (Vic, 1963) dispuso de información privilegiada, pero en vez de irse a mendigar un cargo en Convergencia, se acercó a los sociatas y no le ha ido nada mal, hasta el punto de que es el actual conseller de Justicia y Calidad Democrática.

Cargo en el que, últimamente, deberían estarle chirriando un poco los oídos, si es que lee los mismos diarios de papel y digitales que el resto de sus conciudadanos. Dejemos de lado que en Barcelona cada día se dispara y se apuñala más, aunque igual el consejero de Justicia de la Generalitat debería sentirse interpelado, a no ser que se trate, como lo de Ceuta, de una impresión subjetiva de inseguridad. En fin, que se apañen con gánsteres y navajeros la consellera de Interior, los jueces, los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana. Pero es que la situación de las cárceles catalanas es a todas luces lamentable, si hemos de hacer caso a esas noticias que se publican a diario y que hablan de funcionarios atacados por reclusos violentos que cada día lo son más y envían a sus vigilantes al hospital.

Cierto es que la autoridad no vive sus mejores momentos. Profesores golpeados por padres convencidos de que su hijo es Albert Einstein. Médicos y enfermeras zarandeados por energúmenos convencidos de que no se trata bien a la parienta o a su tía la de Cuenca en el hospital de turno…No sé si es posible darle la vuelta a la situación tras años de buenismo imbécil, pero, puestos a empezar por algún sitio, ¿qué tal nuestros presidios? ¿O esperamos a que palmen tres o cuatros funcionarios de prisiones?

En cualquier caso, esa misión le corresponde al señor Espadaler, quien más vale que se ponga las pilas si no quiere que nuestras cárceles las dirija la población reclusa. Si es que eso no está sucediendo ya.