Belén López Granados, pareja de Josep Juanpere, con los Mossos d'Esquadra

Belén López Granados, pareja de Josep Juanpere, con los Mossos d'Esquadra CG

Examen a los protagonistas

Belén López Granados

Leer en Castellano
Publicada

Extrañas muertes en las clases altas

Todavía no se ha aclarado el caso de la extraña muerte del patrón de Mango, Isak Andic, cuando se produce otro peculiar deceso en el ambiente de la jet set catalana: el arquitecto Josep Juanpere, de 72 años, fallece en extrañas circunstancias en Baqueira. Si en la caída en Montserrat de Isak Andic el principal sospechoso es su hijo mayor y presunto heredero, Jonathan, aquí la person of interest es la novia del difunto, Belén López Granados, de 65 años, hija de una familia de ricachones malagueños que fue detenida poco después del óbito en Madrid porque a la policía, como al comisario Maigret, había algo que le chirriaba en su declaración. Por no hablar del tiempo que tardó en llamar a una ambulancia.

Cuando a Josep le dio el parraque, Belén, que al parecer es dada a las terapias alternativas y a lo esotérico en general, se lanzó a intentar resucitar a su compañero de maneras que no han sido reveladas hasta ahora. De esa guisa se la encontró el sobrino del finado, que apareció por allí y se encontró con el espectáculo. El día antes de morir, el arquitecto se dio un leñazo en la cabeza del que fue a curarse en compañía del sobrino. Dijo que se había golpeado con un radiador, pero la policía no se lo acaba de creer, pues más parecía un golpe aplicado con un objeto contundente. ¿Tuvo algo que ver ese golpe con el patatús que se lo llevó por delante? No se sabe. De hecho, no se sabe nada, pero todo huele bastante mal.

Entre la alta sociedad barcelonesa, Josep Juanpere tenía cierta fama de ser un fiester de cuidado que no les hacía ascos a las drogas, con las que ya habría tenido alguna mala experiencia. Si a eso le sumamos los esoterismos de la novia, sus técnicas de resucitación de dudosa eficacia y todas sus contradicciones a la hora de explicarse, tendremos un embrollo tan interesante y tan susceptible de adaptarse al cine o a la televisión como el de la familia Andic.

Fijémonos en que en ambos casos aparece, de una u otra manera, el esoterismo, ya que la terapeuta de los Andic también era dada a extrañas terapias alternativas, aunque últimamente haya dicho que a ella nunca se le ocurrió lo de simular que tiras a tu padre por un acantilado para resolver tus traumas.

Hasta ahora, lo más vidrioso que habíamos sabido de nuestra querida burguesía catalana era la relación abierta de los Samaranch, Juan Antonio y Bibis, que tampoco hizo correr mucha tinta, entre otros motivos porque nunca la diñaba nadie. Los casos Andic y Juanpere parecen pensados para el comandante Adam Dalgliesh de Scotland Yard, el detective poeta creado por la novelista P.D. James (no se pierdan la serie de televisión en Filmin).

Se agradece que nuestra aburrida y previsible burguesía se esfuerce un poco por entretenernos a los del populacho, pero habrá que esmerarse un poco más a partir de ahora: como en el próximo crimen palaciego vuelvan a colarse las terapias alternativas y el esoterismo, igual no le prestamos la misma atención.