Lo primero que debe hacer un neobanco como Revolut si pretende sustituir a la banca tradicional es evitar los errores de novato.
La brecha de seguridad provocada por la suplantación de una entidad oficial puede haber afectado a un porcentaje mínimo de clientes, pero el impacto en términos de reputación es grave: no hay nada que genere más desconfianza en un usuario que sentir en riesgo sus datos financieros en una plataforma que aún pelea por ganarse la credibilidad del gran público.
A este patinazo se le suma la extraña nueva estrategia de la compañía: ¿por qué quien se ganó el corazón de las nuevas generaciones renegando de la banca convencional quiere ahora parecerse a ella lanzando hipotecas?
Muchos frentes abiertos para el estreno de Santiago Pérez Olano como primer ejecutivo en España, a quien cabe desearle que el resto de su mandato no sea tan convulso como su primer mes en el cargo.
