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El debate sobre el futuro del sistema educativo catalán exige liderazgos capaces de tender puentes y huir del dogmatismo de trinchera.

Al frente del Consell d’Educació de Catalunya, Joan Manuel del Pozo ha asumido el encargo directo del presidente Salvador Illa de pilotar la propuesta de reforma que se entregará la próxima primavera.

El reto no es menor en una comunidad sacudida por los déficits de aprendizaje y los desequilibrios en las aulas, pero la urgencia empuja a fijar las prioridades a resolver para evitar que el proceso que recién arranca derive en una concatenación de reuniones sin concreciones ni avances.

En este sentido, situar la escuela inclusiva como una de las carpetas que más apremian demuestra un diagnóstico sobre las necesidades del alumnado y de unos docentes desbordados.

En un órgano consultivo que aglutina a más de setenta representantes del sector educativo, articular acuerdos de calado exige una interlocución solvente. Quienes lo conocen, destacan el perfil académico, la visión filosófica y el conocimiento técnico y práctico de del Pozo para liderar la tarea sin caer en inercias políticas, partidistas e ideológicas.

Lejos de recurrir a anuncios efectistas o parches improvisados, la pauta de trabajo fijada hasta abril —cuando pretende entregar su propuesta de reforma al Departamento de Educación y al propio president— refleja la voluntad de elaborar un documento de consenso, madurado y viable.

Tras años de zozobra presupuestaria, cambios curriculares, alteraciones en los hábitos educativos tanto en las aulas como en casa, la irrupción de los móviles y el auge de las necesidades especiales, la educación en Cataluña no puede permitirse otro patinazo cuando más necesita de un salvavidas.

Si la propuesta del organismo consultivo logra convertirse en la gran hoja de ruta transformadora de la escuela, el mérito corresponderá en gran medida a quien ha sabido reconducir la conversación pública hacia la búsqueda de soluciones sensatas. Falta por ver si la comunidad educativa en su sentido más amplio, así como los partidos con representación en el Parlament, demuestran capacidad de escucha, rigor intelectual y altura de miras para recuperar una educación que ha entrado en barrena.